chazo, repulsa y desprecio a quienes todavía practican ese españolismo absurdo impregnado de caspa franquista, empeñado en enfrentar y dividir a los pueblos y no entender que ese estado, el estado español es multinacional, y esta compuesto por naciones como Catalunya, que aspiran legítimamente a un futuro de pleno desarrollo, autogobierno y si cabe, de plena independencia.La semana que viene volverán, desde los poderes mediáticos e institucionales, con la cantinela del "consenso constitucional", el "instrumento de convivencia", la "pacífica y modélica transición" y bla, bla, bla, al hilo de la constitución borbónica del 78. Cuando el año pasado se cumplían 30 años de su aprobación en un refereréndum manipulado y en el que el estado usó toodos los métodos de coacción mediática posible, yo ya manifesté mi rechazo y mi voluntad de unirme a cualquier iniciativa que cuestione abiertamente ese modelo, y
hoy lo repito, máxime cuando estamos a las puertas de que precisamente sea la interpretación sesgada de esa "constitución" la que esté a punto, en el caso de Catalunya, de pisotear lo que ha sido la expresión mayoritaria de la voluntad de un pueblo.En 1938, cuando miles de combatientes antifascistas catalanes se disponían a emprender la batalla del Ebro, el President de Catalunya Lluís Companys, en una arenga a las tropas, exclamó: "La nostra lluita representa els valors universals de la pau, de la llibertat i de la justícia. I anirem a la guerra impregnats d'aquest sentimient i per a defensar aquests postulats. Visca la Llibertat Catalana!"
Cuando hoy hay que seguir combatiendo a esa derecha ultramontana empeñada en ahogar los deseos de legítimo autogobierno de un pueblo con el que todos los demócratas auténticos deberíamos ser solidarios, hago mío el espíritu de esas emocionadas palabras del President Companys. Ojalá que tú tambien las hagas tuyas.



