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miércoles, 17 de julio de 2013

UNA VEZ MAS… LOS STONES, SIEMPRE LOS STONES


Domingo, 15 de julio de 2013, 19,45 de la tarde. Hace tan solo unas pocas horas que mi avión acaba de aterrizar en Madrid. Hace apenas 24 horas, me encontraba en Londres, pegado a la valla que separa el público del escenario de Hyde Park, nervioso, ansioso y excitado a falta de pocos minutos ya para que diera comienzo el último concierto, por el momento, del 50 & Counting Tour de los Rolling Stones.
 Una vez más, seis años después, vuelvo a encontrarme con ellos, y en cierta manera conmigo mismo, con mi historia, con todo lo que ellos han significado en mi vida, personal y profesionalmente hablando. Una vez más, revivo todas las emociones, sensaciones, afectos, contrastes, recuerdos, todo lo que supone para mi un concierto de los Stones. Esta vez, una experiencia muy, muy singular, cargada de relevancia histórica y muy emotiva: El histórico escenario de Hyde Park, donde Mick Taylor debutó con ellos en julio de 1969 en el homenaje póstumo a Brian Jones y una fecha, 13 de julio, la fecha final de las tres únicas actuaciones en Inglaterra este año dentro del 50 & Counting Tour, exactamente un año y un día después de la celebración pública del 50 Aniversario de la primera actuación de su historia. Fecha inolvidable para mi, por cuanto ese día, ese 12 de julio de 2012 tuve la inmensa fortuna de realizar y presentar un maratón radiofónico dedicado a los Stones en mariskalrock.com Radio, en donde gracias al buen hacer de Alberto Cañas –ahora estrella veraniega de Rock FM- tuve la inmensa satisfacción de anunciar en primicia que los Rolling Stones habían anunciado en esa comparecencia pública que habría actuaciones en 2013 e incluso antes, a finales de año, como exactamente sucedió.
 Como me ocurre siempre con los Stones, por diversas cuestiones de trabajo, familiares, económicas, etc. estuve a punto de no poder ir a Hyde Park. Pero cuando estaba casi a punto de tirar la toalla, surgió mi angel de la guarda ciego – como el de Keith en Toronto- y tan solo dos semanas antes, conseguía poder ir a Hyde Park. Os voy a confesar una sensación que tuve ese dia, cuando llegué a casa de noche. Tras un día lleno de nervios, tensión, gestiones a contrarreloj, cuando finalmente todo quedó organizado para poder ir al concierto, como de costumbre, ya tranquilo, en mi estudio, para relajarme, me serví un bourbon, puse Exile On Main Street, encendí una pipa de hierba y me estiré en la butaca, mientras sonaba de fondo “Torn And Frayed”. Tengo en ese estudio un poster de Keith Richards de 1975, en el que mira a la cámara con un gesto muy típico suyo, entre socarrón y amenazante, sujetando un cigarrillo entre sus labios, que muchas veces pienso que me mira él, más que mirarlo yo. Esa noche, os aseguro que tuve esa sensación, como si Keith me estuviera diciendo… “pequeño capullo… con todo lo pesado que eres con los Stones ¿es que no vas a venir a vernos en nuestro concierto de 50 aniversario? Venga, espabila, que voy y te doy…”

 Viernes, 12 julio, 16,55 de la tarde. Aterrizo en Heathrow y lo primero que siento es una sensación realmente reconfortante. Ya en el mismo vagón de metro que me lleva desde el aeropuerto a Elephant & Castle, donde me alojo, siento como flota en el ambiente la esencia Stones que va inundar la capital británica todo el fin de semana. Llevo una camiseta de la gira de A Bigger Bang y me cruzo con mucha gente con camisetas de los Stones… de inmediato, se establece un clima de cordialidad, de complicidad. Pulgares hacia arriba, el típico Will you go tomorrow to the show? Y el inevitable  My god, sure man! Incluso alguno me pregunta por mi anillo de calavera, réplica del que usaba Keith en los 80. La ciudad huele a Stones, se nota que los Stones estan allí. Es un Londres distinto. Es la misma sensación que sentí cuando les vi por primera vez en Wembley en julio de 1995, en la gira del Voodoo Lounge. Todo impregna música, actitud, sentimiento Stone. 

 Esa misma noche, coincido con un alma gemela, con un stoniano genuino que aunque no he coincidido muchas veces en persona con él, es para mi ya como un hermano: Jordi Güell, uno de los coleccionistas más afamados de los Stones en Catalunya y en todo el mundo, y destacado colaborador de mi libro Los Rolling Stones en España. Quedamos para cenar en el Sticky Fingers Café, y allí conozco a Conchi, su encantadora mujer, y a muchos nuevos amigos, como yo, “enfermos” de los Stones, procedentes de México, Argentina, una simpatiquísima austriaca, Susan, afincada en Paraguay… todos recordamos, en un ambiente cordial, amistoso, entrañable, nuestras anécdotas con los
Stones, los conciertos que hemos visto, nuestras vivencias…momentos que ya quedan para siempre en mi memoria, más aún cuando veo que en una de las paredes del local hay enmarcado un gran cartel del historico Tour Of Europe’76. Como podeis ver, no me resisto a fotografiarme junto a la imagen  que inundó Barcelona en junio de 1976, la única vez que por razones obvias, no ha visto a los Stones en España (o mejor dicho, en Catalunya).

 Sábado, 13 julio, 6.00 de la mañana: a la primera señal acústica que emite el despertador mi iphone, salto de la cama y tras una ducha vertiginosa, emprendo camino a Hyde Park. Llego a las inmediaciones del concierto alrededor de las 6.45, y ya me preparo para estar en la primera línea de ataque para coger la primera fila. Durante esas 6 horas hasta que se abre la puerta general de acceso, como siempre, hago nuevos amigos, conozco gente que ha venido a Londres desde Alemania, desde Francia, Italia, mucha gente también desde España, muchos latinoamericanos… Y por fin, se abren las puertas: carrera vertiginosa, y tras correr como locos, alcanzo la primera fila. Objetivo cumplido.

 Llama la atención un hecho que me había pasado inadvertido, y que en cierto modo, explica la singularidad de estos conciertos de Hyde Park. En realidad, no son conciertos del grupo propiamente dichos. Entiéndase bien: al igual que en el caso del Festival de Glastonbury, los Stones tocan dentro de un programa de conciertos, en este caso el que se organiza cada verano la promotora British Summer Time en Hyde Park, rememorando los míticos festivales de finales de los 60 que se celebraban en este emplazamiento con grupos como Pink Floyd, Traffic, Cream, etc. y por tanto, el stage no es ni mucho menos al que estamos acostumbrados. A pesar de que en estos conciertos las pantallas led nos acercan a los Stones con una precisión y una alta definición realmente impresionante, lo cual estoy seguro que agradecen muchos de los que no se pueden acercar a las primeras filas, la producción de stage, el personalidad de seguridad, me da la impresión que no es la del equipo habitual que acompaña a los Stones en las últimas giras, sino que es la de British Summer Time. Me sorprende incluso no ver, como es habitual, en el foso de fotógrafos, a Jane Rose, el alter-ego de Keith. Es como cuando en 1969, Blackhill Enterprises contrató a los Stones en cierto modo bajo unas condiciones previas, amoldándose los Stones a la forma en la que esta empresa organizaba los conciertos.
 Llama incluso la atención, que en el mismo recinto donde se celebra el concierto, hay todo un parque de atracciones con montaña rusa, helter skelter, carruseles, norias… bien ¿por qué no? Es verano, de hecho estos dias de julio están siendo los más calurosos que se recuerdan en Gran Bretaña en más de 20 años, y Hyde Park no deja de ser un parque público. Tiendo inclusive a pensar que tambien fue así en 1969  -esto debería corroborármelo Julio Muñoz El Chino de Festimad, unico español que conozco que estuvo viendo a los Rolling Stones en Hyde Park en 1969, exiliado en Londres huyendo de la represión franquista-
 Ya situados estratégicamente, empieza la tradicional larga espera. Londres, que es una ciudad cuyo verano suele ser corto, húmedo y lluvioso –como el de mi Asturies - vive hoy, 13 de julio, records históricos de altas temperaturas. El sol luce en Hyde Park como si estuviéramos en la costa del sol española, y la temperatura llega a alcanzar alrededor de las 6 de la tarde los 39 grados. De hecho, en esas largas horas de espera, en más de una ocasión rememoro mi inolvidable 7 de julio de 1982, en aquella tórrida tarde-noche de Madrid en el Vicente Calderón, mi primera noche con los Stones, donde el calor sofocante llegaba a extremos insoportables. En Hyde Park, la organización, eficiente, profesional, y dedicada a buscar la comodidad de quien ha pagado una entrada –bastante cara- se afana en repartir constantemente vasos de agua entre la gente de las primeras filas, e incluso hasta reparte protectores solares para evitar las presumibles quemaduras. Y todo ello con un tono amable, amistoso, correcto, evidentemente muy british… ¿cuándo se conseguirá en España que los servicios de seguridad de un concierto, en lugar de ser en más de un caso una panda de macarras mlaencarados y provocadores, o ex terroristas albano-kosovares sean gente interesada en no crear tensión, en colaborar, en entender…? En eso, Inglaterra nos lleva miles de kilómetros y de años de ventaja.  
 Recordando una vez más ese inclemente sol, y ese calor asfixiante, imagino… ¿y si de pronto cayera una tormenta de verano como la del 82 en Madrid, y aparecieran los Stones dentro de una nueva danza de lluvia mágica ..? pero, esta vez Dios no esta dispuesto a dar a Keith las luces de aquella histórica velada en el estadio del Atlético de Madrid.
 Lenta pero inexorablemente, el reloj se acerca a las 20,25, hora en la que comienza el concierto. Curiosamente, suenan por la megafonía “Purple Haze” de Jimi Hendrix y “Cocaine” de Eric Clapton… ¿elección de Keith?
 Como siempre, en medio de los nervios, la tensión, la ansiedad, llegan las 20.25 pasadas, las pantallas Led se apagan y cuando se vuelven a encender, aún con luz natural, aparece la inmensa nueva lengua-logo de los Stones del 50 Aniversario… ¡YA!
 ¡Es, por fin, el momento esperado! Igual que en junio de 2007 en Barcelona, en el momento en el que aparece la gigantesca lengua en las pantallas Led y acto seguido, las imágenes del concierto de Hyde Park de 1969 con el “Let´s Spend The Night Together” original como fondo musical, todo Hyde Park estalla… y el estallido se convierte en ORGASMO total, bestial, incontrolable, en el momento en el que Keith pega el primer guitarrazo de “Start Me Up” y Mick Jagger se lanza sobre el borde del escenario bramando “Wont´you start me up… I’ll never stop, never stop, never stop!”
¡Waaaauuuuh! ¡SEIS JODIDOS AÑOS ESPERANDO! ¡Por fin… estoy volviendo a ver a los Rolling Stones en vivo, a Mick, a Keith, a Ronnie, a Charlie, a Lisa, a Bernard, a Darryl, a Chuck, a Bobby Keys…! Casi no lo puedo creer… ¡Otra vez, estoy en el cielo! Tras rumores, más rumores, desmentidos, conformaciones, no confirmaciones, al fín, por fín, todavía con los últimos rayos de sol cayendo sobre Hyde Park, los Rolling Stones salen a escena para regalarnos un concierto que será inolvidable por muchos motivos.
 Antes de entrar a analizar como sonó cada canción y como estuvieron los Stones en cada tema, destacar algunas cosas que me parecen fundamentales: La primera, que el concierto fue SENSACIONAL. Superó con mucho las expectativas que razonablemente cualquiera podría esperar. Vimos a unos Stones inmensos, disfrutando de la actuación, en un estado de forma física espectacular todos ellos, tocando con ganas y quizá, sabiendo lo crítica que suele ser la prensa inglesa con ellos, con un extra aún mayor de motivación. El sonido, impecable –aunque quizá un pelín bajo en alguna fase del concierto- y el espectáculo, más sobrio que en anteriores giras, pero quizá por ello si cabe, más genuino, más puramente Stone.
 Toda la banda, repito, esta perfecta. Charlie, como siempre, es un reloj: preciso y elegante, contundente y suave, marcando el ritmo como un auténtico director de orquesta. Darryl Jones,  haciendo un derroche de facultades extraordinario, y esta vez, me dio la impresión de verle mucho más suelto que en otras ocasiones, participando más del show. Chuck Leavell, igualmente estupendo, Lisa Fischer y Bernard Fowler una vez más magníficos y en la sección de viento, Tim Ries y Bobby Keys espectaculares…¡que ovación se llevó Bobby Keys cuando Mick le presentó en la parte intermedia del show!
 Ronnie y Keith, así como Mick Taylor en las dos canciones que tocó con ellos, buenísimos, tocando con feeling, con sentimiento, con garra… Keith, que a veces tarda en entrar en la actuación, esta vez a la mitad del “Start Me Up”, ya se dirigió a tirar puas a las primeras filas, y al ver el estallido de brazos al aire y de ovaciones que llenaban el aire según se acercaba al borde del escenario, no pudo evitar que se dibujase una enorme y sincera sonrisa en su ajado rostro, curtido por tantos años de duras experiencias.
 Pero esta vez, si hay que destacar a un Stone en especial por la energía inagotable que derrochó a lo largo de todo el concierto, como vivió la actuación, el liderazgo que demostró, y como además lo hizo con la chulería, las tablas y el carisma que le ha caracterizado siempre, ese Stone en Hyde Park fue Mick Jagger. Líder absoluto del grupo en directo, no solo no ha perdido ni un ápice de voz, sino que sigue estando físicamente fibroso, elástico, atlético, y manejó el concierto con un dominio de la situación y de la escena que no puedo por menos de asombrarme. No sé si esta ha sido la mejor actuación de los Stones que he visto, -Madrid’82 o Gijón’95 son difíciles de igualar- pero desde luego, lo que si puedo afirmar categóricamente es que esta ha sido LA MEJOR actuación que he visto nunca de Mick Jagger al frente de los Stones. Y sabéis que he visto unas cuantas… 
Vamos ahora canción por canción:

Start Me Up
El arranque trepidante y demoledor de la fiesta. Un “Start Me Up” duro, fuerte, haciendonos imaginar que lo que se nos viene encima va a ser tremendo, como así fue. Buenísima


It’s Only Rock ‘N’ Roll (But I Like It)
El primer latigazo de adrenalina sigue ahí, el entusiasmo por parte de grupo y público es desbordante y ello se refleja en un “It´s Only Rock’n’Roll” en el que mientras en los Led aparecen imágenes de Chuck Berry, Muddy Waters o Bob Dylan, los Stones atacan esta versión con la misma fuerza que “Start Me Up”, y Mick la canta con tal energía y le echa tal fuerza que más que animar a la gente, les mira y les grita casi como echandoles la bronca, como diciendo “¡Vamos, coño! ¡Que esto es rock´n´roll!”

Tumbling Dice
Es recibida con una ovación impresionante. Por lo que sea, es una canción que gusta mucho al público ingles –o internacional, pues en Hyde Park habíamos españoles, catalanes, argentinos, vascos, franceses, alemanes, de todas partes del mundo- y el entusiasmo con el se recibe me da la impresión que sorprende a los propios Stones. Keith la disfruta, la goza, se le nota muy inspirado en  esta canción y a mi, que es una las piezas maestras de mi álbum favorito, la disfruto nota a nota. Emocionante el piano de Chuck Leavell en este tema. 

Emotional Rescue
¡Jagger la cantó en falsete! Tal y como la grabó en el verano de 1979 en París, “Emotional Rescue”, una canción que nunca antes de esta gira habían tocado en directo, suena genial. La aceleración de los tres rocks del principio remite un poco para hacer un medio tiempo en el que además de un Jagger excelso como cantante, el bajo de Darryl Jones cobra el protagonismo total en esta interpretación, a la que le dan un groove sensacional.

Street Fighting Man
Esta fue la canción votada por los seguidores de los Stones a través de la App para Iphone y tablets… yo voté por “Rocks Off”, y crucé los dedos hasta el final para ver si al final la tocaban, pero em cualquier caso, “Street Fighting Man” suena, rabiosa, dura… incluso diría que Mick la canta un tono por encima. Y Keith ataca el riff con una dureza propia de un grupo de Heavy Metal. Otro momento inolvidable de la noche. 

Ruby Tuesday
Momento romántico y en el que bajan el pié del acelerador… ya se esta haciendo de noche, y supongo que muchas parejas se besarían y se abrazarían en ese momento, en el que el color del cielo al anochecer se funde con las luces del escenario. Cerca de mi, veo a otra muchacha que esta en la primera fila llorar de emoción, y como en otros momentos del show, como ahora, cuando lo recuerdo, se me hace un nudo en la garganta. Deliciosa, cálida y maravillosa la guitarra de Keith en  este “Ruby Tuesday”.

Doom and Gloom
Un tema que espero sinceramente que dentro de unos años, esté en la categoría de clásicos de los Stones. Desde la primera vez que lo escuché, me dije: este es para tocar en directo, como lo fuera en  su día “Don´t Stop”. Y es unas de las interpretaciones estelares de Mick Jagger, se recorre todas las pasarelas, se lo baila… ¿quién será capaz de decirle que no a esa pregunta del estribillo de “Baby Won´t You Dance With Me?”

Paint It Black
Aquí baja un poco el ritmo del concierto. Me da la impresión de que la tocan algo más despacio de lo normal, y si Mick en “Street Fighting Man” Mick subió hasta el tope, aquí aseguraría que bajó por lo menos un tono. Muy buena, pero si lo comparo con el “Paint It Black” de Santiago de Compostela en el 99, sale ganando aquel.

Honky Tonk Women
En este tema me fijo especialmente en Charlie. Todavía flipo cuando le veo tocar y parece que se esta riendo por lo bajo. ¡Como marca el tiempo, como lleva el ritmo, que fiera…! Este “Honky…” también lo hacen un poco más lento, un poco al estilo del Love You Live y las 65.000 palmas en el aire chocando le dan una dimensión única. Gimme the honky tonk blues…

You Got the Silver
Llega el momento de Keith, y con esta canción, la anécdota de la noche. Hacia la mitad de la canción, Ronnie se equivoca y hace equivocarse también a Keith… éste sonríe, pero la mirada que le lanza a Woody es de las que hacen que desees que te trague la tierra en ese momento. En la siguiente estrofa, Keith canta irónicamente, mirando a Ronnie: “You Got The Silver, You Got The Tone” es decir, “Ronnie, joder, ¡dame bien el tono!” . Son Ronnie y Keith, ¿Qué os voy a decir? Se adoran, pero se tiran los trastos a la cabeza en cada concierto. Hyde Park no fue una excepción.

Happy
Feliz. Felicidad. Esa es la única sensación que puedo expresar cuando noté la satisfacción, la felicidad, el placer que el propio Keith nos tranmsmitía cuando tocó este “Happy” –en el que por cierto, ¡se equivocó otra vez!- en el que apenas podía disimular la emoción que le recorría. En momentos como este es cuando te das cuenta que cuando Keith Richards afirma que necesita el escenario por que no puede vivir sin tocar en directo, dice la verdad. Su sonrisa, el brillo de sus ojos, y el saludo final chocando sus puños en sus cojones, sus pecho y su cabeza, otro momento impagable. Keith, viejo pirata, rockero indomable, hermano, maestro… eres único. Eres el puto amo.

Miss You
Personalmente llevo años deseando que se carguen “Miss You” del repertorio, pero parece que no hay manera. Nueva exhibición atlética de Mick en una versión quizá demasiado larga y que no será para mi de los mejores momentos del show.

Midnight Rambler
Como me ocurre siempre que los Stones atacan este tema, que lo confieso sin reservas, es mi favorito de toda su trayectoria, no lo puedo evitar, me vuelvo loco. Y encima, hacen mi “Midnight Rambler” con el gran Mick Taylor como invitado de honor en el mismo escenario en el que debutase como un Stone en 1969. Sencillamente bestial. Hyde Park estalla, Mick la canta con una fuerza espectacular y entre los tres guitarristas, Ronnie, Keith y Mick Taylor, fluye verdadera magia. Los tres se compenetran a la perfección, y el solo que hace Mick Taylor en la parte intermedia es inenarrable. El estilo, la clase, la maestría que tiene Mick Taylor tocando blues resurge en una canción que lo reivindica como un maestro de la guitarra al que los Stones siempre deberán mucha de su grandeza. Y en el crescendo final, los tres guitarras a toda velocidad y a toda potencia, con todo el grupo en un orgasmo de rock trepidante y Mick, que como en todo el concierto se deja la piel en escena, esta vez de nuevo se deja la garganta como en “Street Fighting Man”. No salgo de mi asombro. Con 69 años, está mejor todavía que en la gira de ‘A Bigger Bang’. 

Gimme Shelter
Este es el momento de Lisa Fischer. Exhuberante, lasciva, como una Tina Turner heavy, su prodigiosa voz nos pone la piel de punta. Aquí Mick se reserva algo más, y Ronnie es quien lleva el peso de la canción. Pero es que la siguiente es…

Jumpin’ Jack Flash
¡Wuau! Keith golpea su guitarra con el riff de “Jumpin ‘ Jack Flash” y vuelve a producirse una de las ovaciones más estruendosas de la noche. Si en “Gimmie Shelter” habían bajado un poco el pie del acelerador, ahora contraatacan con una fuerza tremenda. Keith recorre las pasarelas, nos tira púas, Ronnie hace lo propio, la fiesta es total… ¡Dios, que esto no acabe nunca!

Sympathy for the Devil
Y la fiesta sigue con el “Sympathy For The Devil” más sensacional que les recuerdo desde Barcelona’98, otro de los conciertos que con más fuerza se han quedado grabados en mi memoria. Charlie marca el ritmo con una maestría inigualable, Mick, envuelto cual cuervo en un plumaje negro vuelve a envolvernos a todos en un hechizo irresistible y cuando se acerca a Chuck Leavell y a Charlie para indicarles que den una última vuelta y terminen, el griterío es ensordecedor.

Brown Sugar
Como si hubiesen guardado gasolina de reserva para el final, otra vez todos, Charlie, Keith, Ronnie, Mick, Bobby Keys, se lanzan frenéticos a un estallido de puro rock stoniano que suena a Rolling Stones cien por cien, y en el que me da la impresión de que la tocan a más velocidad, más acelerada. Tras un final apoteósico, se retiran del escenario, pero pronto van a volver…


You Can’t Always Get What You Want
Un coro completo hace la intro de esta histórica canción, que cuando suena de nuevo vuelve a evocar recuerdos, sensaciones, sentimientos... Excepcional en esta interpretación el piano eléctrico de Chuck Leavell.

(I Can’t Get No) Satisfaction
Vuelve Mick Taylor al escenario, y ahora ya sí que llegamos al final con un fin de fiesta que como no podía ser de otra forma, es “Satisfaction”, envuelta en la lluvia de confetti, con toda la banda a tope, Mick saltando, corriendo y bailando como si acabara de empezar la actuación, Ronnie y Keith despidiéndose ya de las primeras filas, y al terminar, todos juntos en el escenario en el saludo final, en un primer momento con toda la troupe, después los cuatro solo con Mick Taylor –le reconocen los galones de la etapa 1969-1974- y al final,  Mick, Keith, Ronnie y Charlie. Monumental castillo de fuegos artificiales, abrazos entre todos ellos –especialmente caluroso el abrazo entre Keith y Charlie- y una inmensa lengua stoniana en los led que nos da las gracias por todos estos años de apoyo y que nos desea feliz regreso a casa.

 Cuando acaba un concierto de los Stones, para mi es como cuando acabas de hacer el amor, y además has tenido uno esos polvos salvajes, de gritar, de morder, de arañar, de saltar, de acabar bañado en sudor, vacío pero lleno, pleno de satisfacción, de felicidad… siempre lo digo, es un orgasmo que dura dos horas. Poco a poco vuelvo a la realidad. La noche en Londres es preciosa, y antes de coger el último metro a Elephant & Castle, aún daré un largo paseo por las calles londinenses para asimilar todo lo que he visto, para empapaprme, para impregnarme bien de todo el ambiente Stones que esa noche de sábado llena la City.
 No solo el concierto ha estado a la altura de la profesionalidad que los Rolling Stones tienen que dar cada vez que se suben a un escenario. Una vez más, hemos tenido la inmensa suerte, la inmensa fortuna, el inmenso privilegio de vivir la historia del rock. Ver a los Stones, es ver a leyendas vivas, a músicos, artistas y espíritus que son la encarnación viva de una forma de arte y de cultura, de una filosofía de vida, de una manera de vivir que cambió el mundo, que marcó el destino de generaciones enteras en todo el mundo y que en mi caso, ha marcado, para bien o para mal, mi vida profesional y personal.
 También os confieso una cosa. A pesar de que he disfrutado con locura de este concierto, he conocido gente que ya son nuevos amigos de la familia Stones –Jorge, el pelado argentino, Alfonso de Ecuador, Rainer, “el loco alemán” y muchos más- he echado mucho de menos a mi otra familia Stoniana. Os aseguro que me acordé todo el día de Germán Gómez, ese coleccionista de Barcelona “enfermo”, como yo con quien viví momentos inolvidables en la gira de A Bigger Bang, de la cuadrilla de Bilbo, con Imanol, Santi, por supuesto de mi primo –en realidad, primo carnal, pero hermano Stone-  Juan Caveda, como no de mi otro hermano Stone, Kiko, e  Isaac, Joel y toda la colla gironina del Bones Stones, de Félix, que estaba allí, en Hyde Park, aunque no le puede ver al final… -también de ti, esquiva y amada mujer de las nieves… - aunque os aseguro una cosa: después de ver este concierto, lo del 50 And Counting es verdad…los Stones no van a parar aquí. Y nos reencontraremos todos, como siempre, en la cola de un próximo concierto. Creedeme, al tiempo. Y a no tardar mucho.
 Los Stones, siempre los Stones…


martes, 16 de octubre de 2012

ULTIMAS DECLARACIONES DE MICK JAGGER

Mi compañero y amigo Ñako Martinez, que desde el año 2009 reside en Londres y desde allí, como yo, sigue la actualidad minuto a minuto de todo lo que se cuece en el ambiente Stone, me manda estas declaraciones de Mick Jagger al Evening Standard. Muy significativas...


El primer concierto del grupo fue en Julio de 1962 en el Marquee Club, un sótano nocturno en Oxford Street. Sir Mick ha declarado: "Londres es un sitio super apropiado (para los conciertos del 50 Aniversario). Es como un ciclo completo, porque empezamos en Londres y además es la ciudad donde vivimos".

Admite que llegar a los 50 años es "una locura", añadiendo: "siempre piensas que solo vas a durar un par de años. En aquellos tiempos (los sesenta) parecía algo razonable de decir. ¿Por qué ibas a pensar que durarías más?" Ese era el tiempo en el que expiraba una banda de pop por aquél entonces. Obivamente al principio no teníamos ni idea, era una pesadilla con esa edad pensar que ibas a hacer algo durante 50 años". 

"Creo que los Rolling Stones son de alguna manera bastante irreverentes en ese sentido. Sinceramente no nos lo tomamos muy serio y bromeamos bastante sobre ello" -Sobre llevar 50 años tocando 

"No nos sentimos como si estuviéramos celebrando nuestras bodas de oro. Creo que más bien todo esto es una jodienda, para ser honesto, y creo que todavía no nos hemos reído lo suficiente de ello. Creo que  una de las razones es que no nos creemos que haya pasado todo ese tiempo tan rápido, y estamos aquí, ¡todavía estamos aquí!"

Han estado ensayando 60 canciones en Paris. En relación a Bill Wyman, Mick Jagger reconoce que "han estado en contacto" y espera que se les pueda unir como invitado especial para los dos conciertos del 02 de Londres. 

El escenario estará hecho a su medida y se basará en los labios y la lengua del logo del grupo. 

Es "muy conmovedor" que la banda todavía levante tantísima expectación. "Es buenísimo que la gente todavía esté interesada. Es muy conmovedor que la gente quiera saber sobre nosotros, porque normalmente tienes la impresión de que tienes que crear mucho ruido sobre esto (la gira) para conseguir que la gente esté interesada en una banda que lleva ya 50 años y se ha convertido esencialmente en parte del mobiliario". 

Ha añadido: "Estamos deseando que llegue el momento, pero ahora hay mucha pre-producción en la que trabajar. Ahora mismo estamos encerrados trabajando para asegurarnos de que todo está engrasado y preparado para la acción para hacerlo lo mejor posible"

lunes, 15 de noviembre de 2010

CLASICOS DE ORO (I): THE JEFF BECK GROUP - TRUTH (1968)

Jeff Beck, el guitarrista de blues-rock más grande de los primeros tiempos del proto-Heavy Metal de mediados/finales de los 60 con Eric Clapton y Jimmy Page, había dejado a The Yardbirds en 1966. A comienzos del 67 empezó a dar los primeros pasos para crear su propio grupo, que en un primer momento podría haber contado nada menos que con Jimmy Page, John Paul Jones, Nicky Hopkins, y Keith Moon, con los que grabó uno de sus más conocidos singles, “Beck´s Bolero”. Pero por una parte, Keith Moon no se decidió a dejar los Who para unirse a Beck en este proyecto, y Jimmy Page por otra parte quería mantenerse como lider en los Yardbirds. En ese mismo año, grabó junto al folk-rockero Donovan un tema que obtuvo un importante éxito de ventas como fue “Barabajal” y grabó dos singles, “Hi Ho Silver Lining” y “Tallyman”.

Pero a pesar de este éxito, Beck quería formar un grupo, tener una banda estable con la que grabar discos de larga duración y salir de gira. Así, ofreció el puesto de cantante a Rod Stewart, que venía de Steampacket y Shotgun Express, Ronnie Wood se hizo con el bajo y Micky Waller, que había estado con John Mayall & The Bluesbreakers, se sentó tras la batería. Tras una serie de extensos ensayos, entre febrero y marzo de 1968 este primer line-up del Jeff Beck Group registró en los Abbey Road de Londres uno de los discos que dejaría una huella más profunda en el nacimiento del Heavy Metal. Partiendo del blues, como en otros casos, el grupo desarrolló un tipo de sonido totalmente revolucionario por su fuerza, su dureza y su volumen, que aunque desde un punto de vista mucho más personal, no se alejaba del que ya habían mostrado Cream y la Jimi Hendrix Experience. Vehiculizando todo a través de la guitarra de Jeff Beck, en este excelente ‘Truth’ se contienen tanto verdaderas joyas del rock duro más primigenio, como “Ol´Man River”, “I Ain´n Superstitious” o “Rock my Plimsoul” como temas de blues progresivo de primerísima categoria, caso de “Let Me Love You” o “You Shook Me”, que seis meses después aparecería también en el primer disco de Led Zeppelin. E incluso, para dar más variedad y heterogeneidad a este excelente trabajo, un instrumental acústico adaptación de una vieja canción tradicional Made In Jeff Beck de factura tan impecable como “Greensleeves”.

Además de la destreza y el talento de los cuatro componentes del grupo, en este ‘Truth’ jugaron también un importante papel Nicky Hopkins como teclista, tocando el piano eléctrico en "Morning Dew", "You Shook Me", "Beck's Bolero" y "Blues Deluxe", Keith Moon, que grabó la batería de “Beck´s Bolero”, Jimmy Page, que tocó la guitarra de doce cuerdas en “Beck´s Bolero” igualmente y John Paul Jones, que toca el órgano Hammond en “Ol´Man River” y “You Shook Me”.

El impacto de este disco fue realmente espectacular. El Jeff Beck Group obtuvo gracias a este trabajo un enorme éxito, y y hasta que esta formación se deshizo en 1969, tocó en directo muy a menudo por Estados Unidos. Y en sus surcos se contiene gran parte de la historia de nuestra música.


sábado, 24 de enero de 2009

THE ROLLING STONES - SOME GIRLS

Durante varios años, este fue mi disco favorito de los Rolling Stones, hasta que descubrí 'Exile On Main Street'. Fue el primero que compré de ellos, alla por julio de 1978, cuando acababa de descubrirles, y quizá por ello, por lo que tuvo de "agente provocador" de mi pasión por el rock, y por ser la llave que me abrió la puerta al mundo de los Stones, siempre le he tenido un cariño especial y cada vez que lo escucho, me evoca emociones, recuerdos y sensaciones muy especiales.
'Some Girls' es un disco con mucha historia detrás. Editado en junio de 1978, se grabó en los estudios Pathé Marconi de París entre los meses de octubre de 1977 y marzo de 1978, en un momento muy singular de su historia. Por un lado, Keith Richards estaba en plena fase de desintoxicación y rehabilitación de su adicción a la heroína tras todo el affaire de la detención en Toronto, el juicio, y la posible condena que le podría caer si era hallado por el tribunal culpable de la acusación de traficante. Ronnie Wood acababa de separarse de su mujer Chrissie y atravesaba, aunque en menor medida, problemas con el alcohol y las drogas, y Mick Jagger, entre toma de voz 1 y toma de voz 2, se pasaba el tiempo enganchado al teléfono discutiendo con sus abogados los asuntos de su separación de Bianca Jagger.
Por otro lado en el mundo del rock también se vivía un momento difícil. Entre 1976 y 1977 el punk rock había causado un auténtico terremoto en el estabilishment de la industria del rock, y los Stones eran el blanco de las iras de muchos punks que no dudaban en calificarlos de antiguallas acartonadas y apolilladas. La prensa inglesa -como es habitual, aunque nunca he entendido porqué- masacró con críticas feroces cargadas de veneno su anterior disco, el doble en directo 'Love You Live' y era evidente que los Stones no vivían su mejor momento ni de popularidad ni de credibilidad. Los rumores de separación, una vez más, volvían a ser moneda común entre los comentarios de la prensa musical del momento.
¿La respuesta de los Stones? encerrarse en un estudio 24 horas al dia, en plan terapia de choque y concentrar todas sus energías en grabar un disco, plenamente dedicados a ello, contrariamente a como habían sido las grabaciones de sus últimos discos anteriores. En los Pathé Marconi se grababa absolutamente todo, desde un ensayo improvisado, a un tema "in progress" que aún no tenía letra, y de hecho, en esos seis meses, obviando las cuatro semanas de vacaciones de navidad, se dejaron grabadas un total de 44 canciones, que surtieron de material posteriormente a 'Emotional Rescue', 'Tattoo You' y 'Undercover'.
'Some Girls' fué un álbum de intencionada y lograda actitud rockera. Si en discos como 'Goats Head Soup', 'It´s Only Rock´n´Roll' y especialmente en 'Black And Blue' los Stones mostraron ser permeables a otro tipo de influencias y en cierta medida eran discos más eclécticos, 'Some Girls' fue un álbum de puro y duro rock´n´roll, por supuesto variado, con temas para todos los gustos y todos los estado de ánimo, pero en el que lo que predominaba eran las guitarras, guitarras duras, fuertes, crudas, y en el que destacaban sobremanera los rocks sucios y casi heavys de "When The Whip Comes Down", "Respectable" y "Lies". Tanto que en mitad de la grabación, el pianista Ian Stewart se marchó del estudio y no quiso grabar más temas, aduciendo que "estos tíos quieren sonar ahora como si fueran Status Quo."
Era como decir a los punks: "Creíais que estábamos acabados ¿eh? que no somos capaces de hacer rock´n´roll ¿verdad? ¡pues tragaros esto!" En todo, en las letras, en el sonido, incluso en el diseño de portada, supieron hablar a la nueva generación en su propio lenguaje.
Musicalmente, como ya he dicho, 'Some Girls' es quizá el álbum más rockero, más duro de los Stones. "When The Whip Comes Down" era un tema lleno de fuerza, con unas guitarras fortísimas y una base de ritmo, en especial la batería de Charlie, potentísima, "Lies" es un tema que podrían haber grabado perfectamente AC/DC, "Shattered" tiene una de las bases de bajo-batería más penetrantes, densas y solidas que puedes escuchar en un tema de los Stones, y por suspuesto, mi favorita de todo el disco: "Respectable". ¡que temazo! ¡qué pedazo de rock! ahí si que Keith y Ronnie suben los potenciómetros a tope, Charlie se sale literalmente empujando desde la bateria como si de un ciclón se tratara y Mick aulla "Get Out Of My Life...Don´t come back!" como un verdadero animal. Inolvidable, entre los momentos más salvajes que he vivido en los conciertos de los Stones, cuando en junio de 1999 la tocaron, con una macarrería, una chuleria y un rollo rockero únicos en el concierto del Monte do Gozo, en Santiago de Compostela. Incluso, en la adaptación de un viejo standard de soul como "Just My Imagination", las guitarras cobran una fuerza tremenda, y le imprimen al tema si cabe más intensidad, más sentimiento, más feeling.
Pero no solo hay rock duro en 'Some Girls'. "Miss You", una no declarada confesión de nostalgia de Mick hacia Bianca, recuerdo perfectamente como se convirtió en el hit del verano de 1978, junto al "You´re That What I Want" de John Travolta y Olivia Newton John en "Grease" y el "Rock´n´Roll En La Plaza Del Pueblo" de Tequila, otros stonianos de pro. Tema discotequero pero con clase, con estilo Stone, ha sido durante décadas pieza clásica de sus conciertos. "Far Away Eyes", una exquisita pieza country-rock lenta, tipo balada, con Mick cantando maravillosamente, Ronnie Wood sobresaliente con la slide y genial Keith Richards al piano -¡Si! al piano, el piano de "Far Away Eyes" es de Keith-
"Some Girls" es una semibalada con una cadencia sugerente, insinuante, fabulosa, medio bluesera que por desgracia, los Stones no tocaron nunca en directo hasta la mítica noche filmada por Scorsese en 'Shine A Light'y cuya letra es toda una declaración de principios sobre las mujeres, o mejor dicho, sus mujeres, ex-mujeres, amantes o amigas con derecho a roce. "Este álbum se llama 'Some Girls' porque se lo queremoos deciar a las groupies que nos han hecho pasar tantos buenos ratos en las giras, y como no podemos recordar los nombres de todas,por eso el título es así de genérico." declaró Keith Richards preguntado en Estados Unidos acerca del porqué del título del disco.
Uno de los mejores artículos que he leído nunca acerca de este disco fue el que en julio de 1978 escribió el periodista catalán Oriol Llopis en la revista Vibraciones, del cual quiero entresacar un párrafo que suscribo totalmente y con el que siempre me he identificado, en relación a la cruda letra de "Some Girls" . "Cuando los Stones hablan de que las chicas blancas son bonitas y graciosas, pero que les vuelven locos y que las chicas negras solo quieren que te las folles toda la noche, vuelvo a comprenderles. Porque ahora, como debe hacer toda rockandroll band honesta, -es decir utilizar experiencias personales como textos para la música, o al menos así lo entiendo yo-, hablan con su música de su vida. "
'Some Girls' fue un disco que marcó una época. Reconcilió al grupo con la mayoria de la prensa, les devolvió credibilidad y por si sirve de dato significativo, cuando en diciembre de 2001 tuve oportunidad de entrevistar a Ronnie Wood en Londres con motivo de la edición de su disco 'Not For Beginners'al preguntarle cual era el disco de estudio que más le gustaba de los que había grabado con los Stones, sin dudarlo me dijo: "Some Girls".