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jueves, 12 de noviembre de 2009

DROGAS Y ROCK´N´ROLL, MITOS Y REALIDADES (3): LOS AÑOS 70. DE LA CONMOCION A LA CONFUSION

“Estábamos en alguna parte alrededor de las inmediaciones de Barstow, al borde del desierto, cuando las drogas empezaron a hacer efecto. Me recuerdo diciendo algo como “siento que se me va la cabeza… quizá deberías conducir tú.” Y súbitamente se escuchó un estremecedor bramido y el cielo se llenó en segundos de unas criaturas que parecían murciélagos inmensos y que venían a estrellarse contra nuestro coche, que ina a unas cien millas por hora con el morro en dirección Las Vegas.” Hunter S.Thompson, Miedo y asco en Las Vegas.


Si bien en los años 60 las drogas fueron un elemento más de una mentalidad y de un modus vivendi en el que se buscaba desarrollar una nueva conciencia, un cambio social y político, y probablemente en coherencia con ello las sustancias que se consumían producían un tipo de efecto moderadamente euforizante, en el caso de la hierba y el haschis, o alucinógeno, como la mayoría de los ácidos, cuando arrancan los años 70, la situación se torna muy distinta.
Ahora el rock se ha convertido en una gran industria del entretenimiento, que lejos de ser el lenguaje de ninguna nueva revolución, es un gigantesco espectáculo que como parte de sus señas de identidad mas características de rebeldía y de apartamiento del estabilishment, entre otras cosas, hace suyo el consumo de drogas. El rock de los 70 mitifica a unos héroes que venden millones de discos, llenan estadios de futbol en grandes macroconciertos y que en parte para sobrellevar el ritmo de vida que ello conlleva, en parte como un elemento más de la mítica que les rodea, consumen drogas cuyos efectos van a ser mucho más fuertes. Del LSD y la marihuana, pasamos a la cocaína y al caballo.
“Ya a finales de 1968, Los Angeles era un mundo totalmente diferente de San Francisco… en cierto modo, siempre lo ha sido, pero ahora la diferencia fundamental era que mientras en Frisco Janis Joplin y Jerry García fumaban marihuana y tomaban ácidos, en L.A. ya había al año más de cien muertes por heroína” declaraba Ray Manzarek, de The Doors. Entre 1970 y 1971, Janis Joplin falleció víctima de una sobredosis de jaco, y aunque nunca se pudo demostrar fehacientemente, se sospecha que otras letal dosis de polvo blanco fue lo que acabó con la vida de Jim Morrison.
Resulta significativo comprobar como el crecimiento del rock como gran fenómeno de masas fue paralelo al crecimiento del volumen de tráfico de heroína y cocaína en Estados Unidos. Los años de bonanza económica de la primera mitad de la década, un cierto grado de tolerancia social que aunque ahora parezca increíble, existió en la sociedad americana de aquellos años no solo con respecto a las drogas, sino al sexo, las costumbres, etc. y tambien, la subsetimación de las terribles consecuencias que acarrearía con el tiempo el consumo creciente de este tipo de sustancias propiciaron que fueran drogas a las que los músicos y sus managers tuvieron un acceso relativamente fácil. Inclusive Lou Reed tenía un número de escenario en sus giras de estos años en el cual mientras interpretaba “Heroin”, se inyectaba una supuesta dosis de caballo y en 1970, Eric Clapton hacía famosa en todo el mundo su versión del “Cocaine” de J.J.Cale.

Sin embargo, los devastadores efectos de la heroína y de la cocaína no tardaron en manifestarse de manera tan rápida como dramática. En 1972, Billy Murcia, batería de The New York Dolls, se convierte en una de las primeras víctimas célebres de la heroína en el mundo del rock. En este mismo año, Eric Clapton se ve obligado a someterse a un tratamiento de rehabilitación para salir de la heroína, Keith Richards es arrestado en Londres con su mujer por posesión de caballo tras ser expulsado de Francia al verse envuelto en un turbio asunto con traficantes en su mansión de Nellcotte, justo unos meses antes de que su gran amigo, Gram Parsons, de The Flying Burrito Brothers, falleciera en septiembre de 1973 por sobredosis. Y no mucho más tarde, en diciembre de 1976, Tommy Bolin, de Deep Purple, encontraba la muerte de idéntica manera. Unos meses antes, en marzo, Paul Kossoff, guitarrista de Free, dejaba de existir por fallo cardíaco en un vuelo de Nueva York a Los Angeles. La autopsia demostró que la parada cardiaca se debió a la excesiva cantidad de cocaína que consumía habitualmente.
El final de los años 70 fue el momento de la explosión del punk rock, un fenómeno que aunque intentaba ser una respuesta radical al supuesto acomodamiento de las estrellas de rock más veteranas, a las que la nueva generación consideraba aburridas y decadentes, fue todavía mucho más allá en nihilismo y descontrol en lo que a abuso de química se refiere. Aunque de manera mucho más superficial que real, el punk predicaba una actitud de escepticismo, escapismo y rechazo radical de todo lo que fuera el estabilishment que en gran parte se materializó en el famoso “No Future” del “God Save The Queen” de los Sex Pistols. Nuevamente las drogas –en este caso especialmente las anfetaminas- encajaban en el modo de vida punk… al mismo tiempo que la heroína. Cuando Sid Vicious entró en los Sex Pistols en la primavera de 1977, ya era una consumidor ocasional de heroína. Un año más tarde Sid era un junkie absoluto, y después de haber tenido dos sustos realmente serios en Nueva York y en Londres, en febrero de 1979 murió a consecuencia de una sobredosis. “Escuchaba demasiado a Lou Reed… creo que Sid nunca tuvo claro, debido en parte a sus problemas de esquizofrenia, donde estaba la linea que separa lo que haces en un escenario, el show, el circo del rock´n´roll de la vida real. Creo que por eso tomaba heroína” declaró sobre su muerte su compañero Johnny Rotten.
Las drogas habían dejado, como solían decir James Dean o Jordi Sierra i Fabra, varios cadáveres bien parecidos en la cuneta. Pero la historia continuaría…

viernes, 13 de marzo de 2009

GRANDES DISCOS EN DIRECTO : THE DOORS

THE DOORS 'Absolutely Live' (Julio 1970)
En 1970 el mundo de los equipos de grabación y las unidades móviles había dado técnicamente hablando un paso hacia delante absolutamente espectacular en muy poco tiempo. Si tan solo tres o cuatro años antes la idea de grabar un disco en directo se hacía costosa y arriesgada, en la nueva década todos los grandes querían tener su Live, y el productor de los Doors Paul Rothchild era de esa misma idea. Registrando en vivo los shows del 21 y 22 de julio de 1969 en el Aquarius Theater de Sunset Boulevard, en Los Angeles, y en diversas actuaciones por Estados Unidos en su gira americana de abril y mayo de 1970, The Doors vivieron gracias a este álbum su último gran momento de gloria tan solo un año antes de la muerte de Jim Morrison.
'Absolutely Live' es un gran disco en directo, que captura la magia y el carisma tan especial que los Doors tenían en sus actuaciones, en especial las grabadas en el Aquarius Theater, pero el èxito de este disco se debe casi en la misma medida a Paul Rothchild. El trabajo de edición y post producción que hizo fue determinante para que el disco obtuviera unánimemente críticas muy elogiosas y fue quizá el primer disco en directo en el cual la ingeniería de sonido pudo mejorar considerablemente el resultado final de unas cintas en bruto, sacadas directamente de la mesa de mezclas del técnico de sonido. A destacar el fabuloso medley con "Backdoor Man", "Alabama Song", "Love Hides" o "Five To One", así como las electrizantes versiones de "When The Music´s Over" y "The Celebration Of The Lizard" que sin lugar a dudas se encuentran entre lo mejor de este disco, cuya reedicion en CD en 1997 lo hizo doble, con un montón más de temas, aunque peor producidos y con menos intensidad que los de la grabación original de 1970.