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domingo, 20 de febrero de 2011

EN RECUERDO A GARY MOORE


" El blues no es un estilo cerrado, cada músico que adopta ese lenguaje, esa expresión, siempre tiene algo nuevo que aportar. El blues es una música que tiene mucho que ver con los sentimientos, y los sentimientos humanos son algo siempre cambiante, siempre en conflicto, en transformación. No sé porqué existe ese tópico de que el blues es algo triste, y que solo expresa sufrimiento, eso no es así. Hay muchos blues que tratan de cosas positivas, que hablan de fiesta, de fin de semana, de mujeres guapas y sensuales...el blues vuelve a reinventarse cada vez que alguien tiene algo que decir y lo dice tocando la guitarra. ¿Que evolución puede seguir? no lo sé, de lo que sí estoy seguro es de que todavía tiene una larguísima vida.”

Esta fue una de las cosas que más me llamó la atención de la última vez que tuve ocasión de hablar con Gary Moore, en la primavera de 2009. Había venido a Madrid a tocar en el Festival de la guitarra y la revista de blues que hacía entonces, Crossroads, le dedicamos portada y un amplio reportaje con un resumen de la rueda de prensa que concedió en madrid y el concierto en el Palacio de Deportes de la CAM.
Complaciendo así una sugerencia que me envió a través de un comentario un seguidor del blog, y ahora que he acabado trabajos pendientes que no me dejaban tiempo suficiente para dedicarme al blog, si quiero hacer una semblanza de quien fue y lo que aportó al mundo del rock. Músico continuador del British Blues, taanto en su primera banda Skid Row como en su primer album en solitario Grinding Stone supo hacer una genial mezcla de blues progresivo y hard rock que aún sorprende cvuando se escucha, a pesar de que el disco se editara en 1973.

Conocida es su etapa en Thin Lizzy, aunque quizá no tanto la de Colosseum, un grupo de jazz rock excelente con los que grabó tres discos entre 1975 y 1978 antes de adentarse al cien por cien en el Heavy Metal, primero con un grupo al que llamó G Force en 1980 y a partir de 1982, ya totalmente en solitario. Tanto en sus discos de estudio, especialmente Corridors Of Power (1982) y Victims Of The Future (1984), así como en sus directos Rockin' Every Night (1983) y We Want Moore! (1984) Moore se labró una legendaria reputación dentro del rock duro como auténtico Guitar Hero, merced no solo a su talento, sino a que supo hacerse acompañarse de músicos de gran prestigio en la escena heavymetalera desde el batería de Deep Purple Ian Paice al ex-cantante de Uriah Heep John Sloman, pasando por Don Airey como teclista
.

Los 90 fueron los años en los que Gary Moore se volcó hacia el blues más clásico, sobre todo gracias al éxito de su Still Got The Blues, un fabuloso álbum de puro blues con algún chispazo rockero (“Walking By Myself”) y en el que leyendas vivas del género como Albert King o Albert Collins dejaron su inspiración y su toque maestro. Composiciones propias como “Texas Strut” o versiones como “Too Tired” de Johnny Guitar Watson y Maxwell Davies son algunas de las más representativas de un álbum de blues elegante y contemporáneo que nunca deja de ser una delicia escuchar. A destacar también aquel excelente grupo que vino a ser una versión años 90 de Cream, BBM, banda en la que se unió a Ginger Baker y Jack Bruce y con los que grabó en 1994 una masterpiece llamada Around The Next Dream.

El 6 de febrero de 2011, como ya sabeís, Gary Moore nos dejó para siempre. Deja un legado musical excelente, discos que son auténticas cátedras de rock y un recuerdo que no se perderá nunca en la memoria de todos sus fans.

Escucha, siente y comparte su música. De esa manera Gary Moore nunca morirá.


jueves, 18 de noviembre de 2010

CLASICOS DE ORO (II) BLIND FAITH 'BLIND FAITH' (1969)




Si bien el debut de Eric Clapton con Cream quedó indudablemente ensombrecido por las excepcionales obras maestras que le siguieron, ‘Disraeli Gears’ y ‘Wheels Of Fire’, este único disco del fallido proyecto Blind Faith, evolucionada y renovada continuación de Cream en donde Eric Clapton compartía en un nuevo super-grupo protagonismo con Steve Winwood de Traffic, Rick Grech y su ex compañero de la Crema Ginger Baker en la batería, es el alfa y el omega, el único testimonio musical de un grupo que pudo ser grandioso en la historia.

El que fuera primer y último disco de este grupo nunca fue especialmente apreciado, paradójicamente, por ninguno de los músicos que tomaron parte en él. El fracaso de la aventura sin duda debió dejar una sensación de amargura muy grande con relación a este disco, que sin embargo era de una calidad extraordinaria y dejaba ver unas posibilidades magníficas cara a un segundo trabajo y una carrera musical más a largo plazo. Pero por un lado, los managers del grupo no apoyaron con suficiente convicción la idea, y por otro parece ser que las relaciones personales/lucha de egos entre Eric Clapton y Steve Winwood deterioraron mucho la situación interna y las ganas de continuar con el proyecto, que tras un gran concierto inaugural en Hyde Park, una gira por Estados Unidos durante el verano del 69 y unas actuaciones por Escandinavia, desaparecía tan solo 10 meses después de haberse creado. Las ventas más bien pobres del disco en Inglaterra –no así em Estados Unidos, donde fue un impacto de ventas espectacular, llegando a estar en el nº1 de Billboard- tampoco ayudaron a que el grupo se consolidadse.

Musicalmente, vuelvo a insistir, el disco es una auténtica maravilla. Una originalísima mezcla entre Cream y Traffic en el que sobresale el gran trabajo de Jimmy Miller como productor, que ya había empezado a trabajar con los Rolling Stones, y que supo sacar lo mejor del cuarteto tanto en las canciones más rockeras como “Had To Cry Today” o el sensacional experiemento de rock progresivo de “Do What You Like”, una extensa y fabulosa pieza de 15 minutos de duración con uno de los solos de batería más demoledores que se hayan registrado nunca en un estudio de grabación, como en las piezas más tranquilas, caso de la sugerente y cálida “Can´t Find My Way Home”, la pieza más clásica de este discazo, “Presence Of The Lord”, que Clapton siempre ha mantenido en sus conciertos en directo y por supuesto, en la que quedaría para la posteridad como la mejor de todo este álbum piedra angular del rock contemporáneo: la versión de “Well All Right” de Buddy Holly, un clásico de clásicos de la historia del rock.

Este disco es igualmente famoso por su portada. La original, y dentro de una moda que estaba muy en boga en la época, no traía ni título para el disco ni el nombre del grupo, y tan solo mostraba un diseño en el que aparecía una muchacha desnuda sujetando entre sus manos un aeroplano. En Estados Unidos se prohibió la edición del disco con esa portada y se sustituyó por otra –que también fue la que se usó en España en la época del franquismo- en la que aparecía simplemente una fotografía del grupo en blanco y negro. Sobre la chica que apareció en la portada, se corrieron los más extraños e inverosímiles rumores: Desde que se trataba de una hija ilegítima de Ginger Baker a que se trataba de una grupie a la que la banda había poco menos que secuestrado. Tiempo después se supo que era una chica londinense normal y corriente, que posó para Bob Seidemann, el fotógrafo que diseñó la portada, con el consentimiento y aprobación de sus padres.