martes, 7 de julio de 2009

VIDA SALVAJE EN EL ROCK´N´ROLL (1): LOS 60


Julio de 1972: Keith Richards y Bobby Keys, de los Rolling Stones, tal y como filmó Robert Frank en su película 'Cocksucker Blues', desenchufan el televisor de la habitación del hotel y entre carcajadas etílicas, lo arrojan por la terraza.
Julio de 1993: Buenos Aires, Slash, guitarra de Guns N´Roses, es fotografiado con el culo al aire saliendo por una ventana del Hotel Sheraton de la capital argentina en el marco de una fenomenal orgía de bourbon, champagne y chicas. Entre esos veinte años, toda una historia de desenfreno, diversión y exceso llevada al máximo nivel. La historia paralela del rock. La vida secreta del backstage.
Siempre ha existido en el mundo del rock en general, y particularizando más, en el entorno del Heavy Metal, la idea más fantasiosa en algunos casos, mas realista en otros, de que en ese lugar de culto destinado a unos pocos privilegiados que es el backstage de un concierto, o en los autobuses o aviones de gira de los grupos, se levanta cada noche tras apagar el equipo y empezar a desmontar el backline, toda una ciudad del pecado, el vicio y la depravación, mito que en muchas ocasiones ha engrandecido la leyenda de los nombres que hoy ocupan la cima del olimpo del rock.
Proezas sexuales extraordinarias -en especial por parte de las groupies- tsunamis de vodka, Jack Daniels, ginebra o champagne, o copiosas nevadas de cocaína han acompañado la personalidad de muchos grandes de la historia del rock, desde los años 60 a la actualidad toda vez que terminaban su actuación y su manager contaba la recaudación o recogía los cheques del promotor. Desde los Stones o Led Zeppelin a The Black Crowes o Limp Bizkit, pasando por UFO, Motley Crue o Guns N´Roses, por tan solo citar alguno de los ejemplos
Durante el tiempo que Rock Star existió como revista entre 2007 y 2008, publiqué un dossier acerca de los mitos, medias verdades, leyendas urbanas o realidades acerca de los años más salvajes del rock, que por razones obvias de espacio, tuve que comprimir muchisimo. Ahora que en el blog tengo la oportunidad de reproducirlo sin cortapisas, os lo iré publicando en plan serie, con los diferentes grupos protagonistas y las anécdotas más conocidas... o desconocidas.

El final de los 60 fue para muchos de los grandes nombres de rock una fiesta permanente; Woodstock 69 fue, en palabras de su promotor Michael Lang "la piscina de ácido más gigantesca que nadie pudiera haber imaginado nunca", y más de un episodio célebre de la vida salvaje del rock´n´roll se vivió allá. Paul Kantner, guitarrista de Jefferson Airplane recordaba: "Unas dos o tres horas antes de salir a tocar, uno de los músicos de Keef Hartley me dio a probar una cápsula de LSD que debía ser de una calidad extraordinaria, porque empecé a comer un plato de uvas con queso roquefort… ¡y el queso y las uvas empezaron a hablar! Era un ácido muy fuerte, y ví como mis dos piernas se transformaron en dos raíces de árboles que se hundían en el barro mientras el queso crecía, crecía, y se ponía de color rojo, naranja, violeta… Creo que nunca volví a probar un ácido tan fuerte como aquel. Durante el concierto, aunque ya me estaba bajando, aún me acuerdo de cómo solo podía ver a la gente como si estuvieran a través de las esferas de un reloj de arena."

Los hoteles sin duda han sido casi siempre la víctima propiciatoria de las pasadas mas célebres de las estrellas de rock. Inolvidable fue el episodio que los Who protagonizaron en el Holiday Inn Hotel de Michigan, con motivo de la fiesta de 21 cumpleaños de su batería Keith Moon. Keith, que se había tomado tres buenos puñados de anfetaminas, empezó a poner música en su habitación a volumen atronador, Roger se metió en su cama con dos chicas que había por allí y Pete pidió al servicio de habitaciones una caja de botellas de champan frío. Keith, es de suponer que en medio de un subidón anfetamínico extremo, con la música a todo volumen y derramando cervezas frías sobre la espalda de Roger Daltrey mientras estaba encima de alguna de las chicas, empezó a tirar todos los rollos de papel higiénico que encontraba por las ventanas. El manager general del hotel, airado por las protestas por el ruido y la juerga de otras habitaciones, entró muy enfadado en la habitación de Keith exigiéndole que pusiera fin inmediatamente a todo aquello y éste, mientras se reía a carcajadas, cogió una de las tartas que aún quedaban sin empezar y la estrelló en la cara del estirado manager del Hotel. «Es mi fiesta, es mi cumpleaños, no puedes entrar aquí diciendo que no puedo hacer esto o lo otro» le dijo Keith Moon mientras le tiraba la segunda tarta ante las carcajadas de Pete Townshend.
Según cuenta Chris Stamp en declaraciones que publiqúe en su día en mi biografía de los Who , "a pesar de que yo estaba bastante borracho, me di cuenta de que aquello podía ser muy serio, por cosas mucho menores en América la policía te puede meter en la cárcel, y además, habíamos mentido, con lo que si detenían a Keith y se daban cuenta por su pasaporte de que en realidad tenía 20 años... ¡Dios, el lío podía ser terrible! pero cuando vi al director del hotel saliendo de la habitación quitándose los restos de la nata de la cara, pensé: Va a llamar a la policía, y entonces me fui a buscar a Keith, pero éste... ¡había roto el cristal de un extintor y estaba echando espuma por todo el pasillo de esa planta del hotel mientras gritaba y golpeaba las puertas diciendo que salieran todos, que había habido un incendio... en ese momento sentí pánico, me fui hacia Keith y le llevé a otra habitación. Le dije: Keith, esto esta yendo demasiado lejos, por favor, tranquilízate» y entonces me dijo «OK». Pero en una fracción de segundo, pegó un salto y se colgó como si fuera un mono de la lámpara de la habitación, que se vino abajo con un considerable estrépito y provocando un corte de luz en toda la planta. ¿Se imagina alguien toda la escena, con cientos de tranquilos durmientes asustados, a oscuras, creyendo que hay un incendio, saliendo de sus habitaciones, chicas desnudas corriendo por ese pasillo y tropezándose con pobres ancianas de bata, redecilla en el pelo y zapatillas, Keith Moon saltando por los pasillos y Pete Townshend medio desnudo riéndose histéricamente por el efecto de los ácidos, y todo eso a las 2.45 de la madrugada en un sitio como Michigan? Si he sobrevivido a eso, creo que sobreviviré a cualquier otra cosa."
La fiesta terminó con Keith Moon lanzándose en plancha sobre la piscina del hotel en pijama -encima, calculó mal la distancia y se rompió un diente al darse en la cara con la escalerilla- y tres coches de policía en la puerta, con los comisarios hablando con Kit Lambert, único que se mantenía sereno y extendiendo cheques por los daños producidos al Hotel. Contra todo pronóstico, los agentes de policía aceptaron las explicaciones de Kit Lambert e incluso ayudaron a sacar a Keith Moon de la piscina y llevarle a las 3 y media de la madrugada a un dentista de urgencia. Afortunadamente, la única consecuencia fue la prohibición que recibieron todos los hoteles de la cadena Holiday Inn de alojar a los Who en sus instalaciones en todo el mundo, prohibición que se mantuvo hasta 1987.

En cualquier caso, ya entonces no todo era diversión. En 1968, durante la única gira europea que los Doors hicieron en su carrera, Jim Morrison estuvo a punto de morir a consecuencia de una de sus célebres pasadas con los estupefacientes. Nada más llegar a Amsterdam, y tras una comida con los promotores de la actuación en la capital holandesa, Jerry Hopkins y Danny Saugerman cuentan en su biografía de los Doors 'De Aquí Nadie sale vivo' que tras ese almuerzo, Jim se fue a conocer el barrio rojo de Amsterdam, y que además de beber descontroladamente durante más de cuatro horas, se fumó entera una piedra de hachís que le regaló un fan, cuando previamente se había comido otra para no tener que deshacerse de ella en el Aeropuerto. Cuando llegó al camerino para empezar a cambiarse de ropa para el concierto, cayó redondo al suelo. Recuperó el sentido, pero instantes después volvió a desmayarse y quienes intentaban reanimarle se dieron cuenta que respiraba muy débilmente y estaba extremadamente pálido. Tuvo que ser hospitalizado y sometido a una reanimación cardiaca en condiciones muy difíciles, mientras el resto del grupo, en formación de trío y con Ray Manzarek como cantante, hicieron la actuación sin saber si Jim estaba vivo o no. Hasta la muerte de Jim en 1971, fue la única oportunidad en la que los Doors actuaron sin su mítico cantante.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estupendo, esta serie promete! Justo ahora estoy a punto de empezar a leer un libro que va sobre una parte importante de ello: los trapos sucios de Motley