jueves, 24 de julio de 2014

CON SANTIAGO AUSERON Y CON LAS VICTIMAS DEL GENOCIDIO EN GAZA

Posiblemente esté de más insistir sobre lo que todos estamos viendo a diario. Isreal, un estado TERRORISTA, que hace del asesinato, la tortura, la violencia sangrienta y el odio convertido en un sadismo solo equiparable a los que fueron sus verdugos durante la época del nazismo su única forma de entender la política, exactamente igual que hacían los nazis. Un estado que todos los días masacra con una crueldad difícilmente imaginable en un ser humano a un pueblo indefenso, al que le niegan su propio derecho a existir como tal pueblo y al que llevan sojuzgando desde 1948. 

Un hatajo de hienas asesinas, de criminales, de bestias ante los que aquí en España, la derecha  guarda un complaciente silencio, una Unión Europea como siempre, inoperante, amorfa e inutil y el imperialismo noerteamericano apoyando por omisión este genocidio, con ese presidente que fue nombrado "premio nobel de la paz". 

 Llevo días, desde que cada día al escuchar las noticias no dejan de aparecer más y más datos sobre esta carnicería queriendo escribir una entrada en mi blog denunciando los crímenes sionistas y expresando mi apoyo y mi solidaridad con los gazatíes y con el pueblo palestino. Ayer, descubro que Santiago Auserón, un músico que aunque se mueve en terrenos relativamente distantes de los míos musicalmente hablando, he tenido oportunidad de conocer en persona y me ha parecido alguien inteligente, culto, sensible y que con el que al charlar con él me di cuenta que compartimos musicalmente varias pasiones, como la música cubana, el blues y los Rolling Stones. Ahora también veo que compartimos una visión del mundo que nos lleva a indignarnos ante lo que esta sucediendo. 

 Leo en su facebook esta declaración. La hago mía plenamente y os la reproduzco. Un ejemplo de artista comprometido con los ideales de solidaridad, progreso y justicia que son, o deberían ser comunes a todos los trabajadores de la cultura y de la creación. 

Enhorabuena, Santiago. Te saludo con admiración. 

Esta es su declaración: 

Queridos amigos, no quiero resultar invasivo con temas tan dolorosos, pero lo que está sucediendo en Gaza es terrible, no puede ser justificado como reacción defensiva y no debe quedar impune, al menos en nuestro juicio personal, aunque para otra cosa nos hayamos de sentir por desgracia impotentes. 

No tengo ninguna gana de ejercer de hombre público con necesidad de aliviar su mala conciencia, de revestirme del compromiso con los débiles como si fuera un traje de escena, pero siento la necesidad de expresarme como una voz más, atenazada por el horror, y de unir mi reflexión a la de muchos.

El Estado de Israel ocupa territorios, incumple los acuerdos internacionales y masacra inocentes impunemente porque goza del beneplácito de las finanzas internacionales, del veto de los Estados Unidos en la ONU y del consentimiento en cadena de sus aliados. Las amenazas de Hamas se acabarían de inmediato con el reconocimiento del Estado Palestino y el respeto de los acuerdos. Israel fuerza las normas más allá de toda razón porque el propósito de sus dirigentes no es la convivencia, sino la anexión de territorios, la sumisión del enemigo o su exterminio.

¿Cómo es posible que un pueblo que ha sufrido tantas persecuciones a lo largo de la historia hasta llegar al holocausto carezca de sensibilidad para entender que moralmente no puede acabar con su diáspora a costa del derecho de otro pueblo? ¿Puede servir el estatuto de víctima para legitimar el de verdugo?

El Estado teocrático y militarizado de Israel contradice a su propio Dios obedeciendo a un entramado de intereses más bien endemoniados, de rostro oscuro e hipócrita, alejado del escenario del conflicto. Sus razones son de dominio y no una promesa de fertilidad en la Tierra de Promisión. ¿Quién está engañando a los colonos invasores? También está escrito en el viejo Libro: la vida nunca germinará donde se siembra el odio.

El conflicto de Oriente Medio nos atañe a todos porque en él se manifiesta la cara oculta del poder, el horror que se disfraza de creencia. Por lo menos hemos de intentar que los palestinos no se sientan enteramente abandonados viendo morir a sus hijos bajo los escombros. Que tampoco se sientan solos los israelitas a quienes las razones de su Estado les queman por dentro. La insensatez debe tener un límite.

Palestinos e israelitas que odiáis la suciedad de la guerra, marcad ese límite en vuestro corazón, yo lo marco en el mío. El deseo que os transmito como un creyente ciego les parecerá pueril a algunos. Mas que los viejos fariseos se preparen en silencio para rendir sus últimas cuentas, porque sus razones habrán sido vanas y caerán en el olvido. Vuestros hijos, en cambio, derribarán los muros, dibujarán nuevos países sobre la arena, compartirán el agua, las canciones y los libros.