domingo, 6 de julio de 2008

LOS STONES UNO A UNO: KEITH

KEITH RICHARDS

Fecha de nacimiento: 18 de diciembre de 1943, Dartford, Inglaterra
Nombre real: Keith Richards

“He sido junkie más de diez años, es verdad. Pero he sobrevivido a ello y he podido dejarlo. Pero, en todo ese tiempo, a pesar de todo lo que habeis oído, yo nunca he tenido problemas con las drogas. Con quien he tenido problemas es con la policía. Hay una gran diferencia entre ambas cosas.” Keith Richards, 1988

Durante años Keith representó el lado mas peligroso, perverso y oculto del espíritu Stone. Nunca ha dejado de ser el miembro mas transgresor del grupo, tanto cuando se enfrentaba a los Hell´s Angels en el tristemente célebre concierto de Altamont, como cuando le robaba la novia a Brian Jones en la parte trasera del coche camino de Tanger, intentaba escapar de los perros de presa de la policía de cada país por el que pasaba o cuando casi estrellaba su guitarra en la cabeza del alocado fan que se subió al escenario del MSG de Nueva York durante uno de los conciertos de 1981.
Actitud y personalidad. En esas dos palabras creo que es como mejor se puede definir –si es que se puede definir- a alguien como Keith Richards. Verle en directo, con su eterno cigarrillo en la boca, su calavera de plata reinando sobre su dedo, bebiendo su vodka con naranja o su Jack Daniels, vacilando a Ronnie Wood e incluso cuando se rasca la cabeza con ese gesto inimitable… ¡ese es el espíritu del Rock´n´Roll! Nadie como Keith Richards ha personificado ese espíritu. Ni creo que nadie pueda llegar a hacerlo como él nunca.
Keith Richards no es un guitarrista técnico, ni un virtuoso del mástil como pueden serlo Eric Clapton, Jeff Beck o Joe Walsh. Keith es un guitarrista visceral, crudo, básico, pero que echa los hígados en cada riff. Su maestría quizá no se base en mucho más que en unos cuantos acordes… pero NADIE puede tocarlos como él. Nadie puede imprimir a una canción la personalidad, la macarrería y el estilo que él le echa. Y sólo él puede permitirse el lujo de enmendarle la plana en mitad de una canción nada menos que a Chuck Berry -¿os acordáis de “Hail, Hail, Rock´n´Roll”?
Keith ha tenido una vida difícil, agitada, y durante muchos años, marcada por una fuerte adicción a la heroína que estuvo a punto de costarle una cadena perpetua en Canadá. Quizá por eso, su mirada te transmite de inmediato esa fuerza innata del superviviente. Quizá también por ello, tras haber estado a las puertas de la carcel, tras haberlo perdido todo y haber estado en verdadero peligro de muerte, afirma con plena tranquilidad que hoy por hoy puede reírse de todo. Y ni las cicatrices de una vida vivida siempre en el lado salvaje le han impedido ser una persona que aún te desarma con una sonrisa, que es un ejemplar padre de familia y que te inyecta rock en sobredosis masivas cada vez que se cuelga su Telecaster caoba y el diablo se codea con todos nosotros…
You got me rocking now, Keith!!