lunes, 2 de junio de 2014

ESPERANDO A LOS ROLLING STONES: DIARIO STONE ON FIRE (2)


MIERCOLES 28 MAYO 
07:45 de la mañana. Como me ocurre siempre que empieza una nueva aventura con los Stones, duermo poco y a ratos. De hecho, me despierto media hora antes de que el despertador suene, así que salto de la cama y me pego una ducha, café rápido, sacar a pasear a Coko y de vuelta a casa, dejar hechas mil gestiones, contestados mails y mensajes, hacer la mochila y coger el metro hasta Begoña, donde he quedado con mi primo Juan para esperar en un cruce de la M-30 a Imanol, Santi y Manu, nuestros “hermanos” Stones de Bilbo, que vienen a recogernos para ir todos juntos a Lisboa.
15:30. La furgoneta conducida por Manu aparece en la isleta en la que hemos quedado con ellos y a pesar de que no nos hemos vuelto a ver en persona desde el concierto de los Stones en El Ejido allá por junio de 2007,  nos fundimos en un gran abrazo y empezamos a hablar como si hubiéramos estado tomando cervezas la semana anterior. De hecho, las cinco horas que tardamos en llegar a la capital portuguesa se nos pasan casi en un suspiro, hablando de los Stones. Recordamos mil y una anécdotas, contamos historias que nos han pasado en las colas de los conciertos, comentamos nuestros discos favoritos, conciertos que hemos vivido, historias, risas, camaradería y conversación que gira en torno a un único tema: Los Stones y nuestra pasión por esa jodida banda de rock´n´roll que tanto nos gusta y que significa tanto en nuestras vidas. Música de fondo, como no podía ser de otra manera, el ‘Forty Licks’.
Atardece y se filtra por el cristal de la furgona esa luz de la caída de la tarde con el sol tardío atravesando las nubes tan especial, tan llena del calor y el color de estas tardes ya largas, previas al verano y suena de fondo “Tumbling Dice”. No sé como explicarlo, pero siento en esos momentos una sensación muy especial. Es la sensación de volver a vivir esa mezcla de excitación, compañerismo, complicidad, familiaridad, que tantas veces he sentido cuando sigo giras de los Stones. En esos minutos, me digo: He vuelto a casa. Estoy en casa, estoy con mi gente, estoy con los Stones.  
21:20. Lisboa nos recibe nublada y más fresca de lo normal a finales de mayo, incluso con una fina llovizna. Dejamos las cosas en el hotel, cenamos –estupendamente- en un pequeño restaurante cercano y no tardamos mucho en acostarnos. Mañana hay que estar a primera hora en el Parque de Bela Vista para poder optar a estar en la primera fila. De nuevo, aunque no tardo en dormirme, no hago más que dar vueltas en la cama, despertándome cada media hora y deseando que se haga de día de una maldita vez…
JUEVES 29 DE MAYO
08.00. Suena el despertador. Salto de la cama como un resorte y tras una rápida ducha, bajo a desayunar algo rápido y ligero con Juan y el resto de la cuadrilla para después ir hacia el hotel Dom Pedro, donde se ha instalado la oficina de prensa de Rock In Río, para recoger mi pase. La espera en el vestíbulo del hotel se me hace interminable, mientras veo deambular por allí a cientos de fotógrafos, periodistas, músicos… finalmente, aparece Mariscal Romero y tras otra espera que se nos hace igualmente interminable a pesar de que apenas durará un par de minutos, el recepcionista tacha de la lista de prensa nuestro nombre y nos entrega los sobres que contienen los pases. “Bueno, tu te vas para allá corriendo a coger la primera fila ¿no?” me dice Romero riéndose socarronamente, y le contesto que si con la cabeza. Como me conoce el jefe, qué cabrón…
 Seis estaciones de metro después estoy ya en las inmediaciones de Rock In Rio y no tardo en reunirme en la cola con Santi, Imanol, Manu y Juan. Como ellos han sido de los primeros en llegar, no solo me han guardado sitio, sino que ya han inspeccionado el lugar y sabemos por donde tenemos que  meternos para llegar antes a la primera fila. Como siempre, en esa cola hablamos con muchos de los españoles que están por allí y –para variar- al estar el primero en la valla, viene a entrevistarme un equipo de la televisión de Rock In Rio.
15.25. Se abre la valla y corro desesperadamente hacia el interior del recinto donde logró finalmente situarme con Juan en la primera fila de acceso al escenario. Santi se coloca unos metros más a la derecha y Manu e Imanol optan por aprovechar la buena visibilidad que ofrece este lugar para ver el concierto desde cualquier ángulo para situarse unas filas más atrás.
Durante toda la mañana ha estado nublado y ha llovido ligeramente, sin embargo a esta primera hora de la tarde ha abierto y luce un magnífico sol. De hecho, aunque luego refrescará, a esta hora hace bastante calor.
 El Parque de Bela Vista es un emplazamiento perfecto para un gran festival de esta envergadura. Han situado el escenario al fondo de una larga cuesta abajo que facilita que cualquiera tenga acceso a una perfecta visibilidad del escenario incluso no estando cerca de las primeras filas, como en los anfiteatros americanos. El escenario es sobrio, muy sobrio, de hecho es como el de la mayoría de los festivales que acostumbro a ver cada verano en Europa, y solo tiene una gran pantalla Led al fondo, no como el macroescenario que los Stones desplegaron para los conciertos de Hyde Park el año pasado. Esto me llama la atención, al igual que el hecho de que la mayoría del público que tengo a mi alrededor es muy joven, son chavales que apenas tienen más de 20 años, y no son particularmente stonianos. Me da la impresión en todo momento que han venido a ver el Festival Rock In Rio como tal festival, no tanto a los propios Stones, y que de hecho, estan allí más por la curiosidad de ver de cerca de unas leyendas vivientes que por ser auténticos seguidores de las piedras rodantes.
 En un momento determinado, salgo a llevar a Imanol la bolsa con la comida que habían comprado para pasar el día y me encuentro con alguien que sí es un auténtico stoniano: André Ribeiro, responsable de una de las webs más reputadas y solventes del mundo Stone en internet, Stonesplanet de Brasil, al que llevo tratando muchos años a través de la red, pero al que no conocía en persona. De hecho, es él quien me reconoce y al presentarse, nos damos un gran abrazo y departimos un rato sobre los Stones, su web, mi libro de los Stones en España, que conoce bien y por el que me felicita… un encuentro entrañable y muy agradable que pocas horas después reflejará en el facebook de Stonesplanet.
 Como teloneros, tres bandas que hicieron más amena la espera hasta que los Stones, cerca de la medianoche, salieran al escenario. Rui Veloso, acompañado de Lenine y de la cantante africana Angelique Kidjo abrieron con un show de rock fusión muy original, en el que la vocalista brilló con luz propia versionando genialmente el “Voodoo Chile” de Jimi Hendrix. Buenísimos Xutos & Pontapes, una banda que no conocía y me que sorprendieron muy positivamente con un show de punk rock fresco, enérgico y lleno de fuerza y excelente el set de blues y rock´n´roll clásico que ofreció Gary Clarke Jr.  un joven bluesman heredero del Chicago Blues más apegado a las raíces del género que de hecho, posteriormente acompañó a los propios Stones en “Respectable”.

23.05. Empieza, como siempre, lo peor. La espera más larga. Ahora ya no hay más teloneros ni más divertimentos. Ya es noche cerrada y los minutos se hacen largos, lentos, con si las agujas del reloj se pegasen unas a otras y no quisieran correr. Los Stones están ya en el backstage, y desde mi posición en la primera fila veo desfilar de un lado a otro a los invitados del grupo, que entran y salen del backstage luciendo sus mejores galas con cervezas, copas de champagne y cubatas en la mano. Entre ellas, me ha parecido ver a dos hijas de Mick Jagger y Juan me dice que cree que ha visto a la mujer de Keith, Patti Hansen. También esta allí, como siempre, la secretaria, amiga, confidente y alter-ego de Keith Richards, la fiel Jane Rose que lleva trabajando para Keith desde 1976. Y como siempre, estará haciendo fotos del concierto durante todo el set.
 No dejo de mirar el escenario. Ver como se monta el escenario de los Stones es otro ritual que forma parte del ceremonial de un concierto de la banda.  Pierre de Beauport, el técnico de guitarras, como siempre, yendo de un lado para otro, probando la telecaster de Keith, -de hecho, en la prueba se marca el riff de “Jumpin´Jack Flash” y no puedo evitar pegar un grito de satisfacción ¡porque afina la guitarra y la toca como si fuera el propio Keith Richards!- probando los micros, dando órdenes aquí y allá… se monta la batería de Charlie Watts, ese mítico kit de Gretsch que usa desde comienzos de los años 70, todo va cobrando forma, todo va creándose…
23.47. El escenario queda vacío. Desde detrás de la batería, veo a Pierre de Beauport levantar el pulgar hacia arriba y hacer señales de que todo está listo. El corazón se me empieza a acelerar, me muerdo los labios, empieza a entrarme frío por el estómago…  ya solo es cuestión de minutos. Ya están ahí. Después de la tensión de nervios de la cola, de las carreras por conseguir la primera fila, de esperar todo el día, por fín, ¡por fín! Esto ya va a empezar. Juan y yo cruzamos la mirada por un instante y creo que los dos sentimos ese mismo nervio, esa misma excitación, esa misma emoción…
23.52. Se apagan las luces y el Parque de Bela Vista queda a oscuras.  Se encienden las pantallas de video. ¡¡SI! ¡¡SI!! ¡¡YA!! Charlie se sienta en la batería y desde las tinieblas, como si saliera del mismísimo infierno, adivino la silueta de Keith Richards avanzando guitarra en mano hacia el borde del escenario y todavía a oscuras, suena el riff de “Jumpin´Jack Flash”….¡¡¡WUUUAAAAAAUUUUUHHHH!!!
En ese momento estallo en un grito incontenible en el que libero toda la tensión acumulada del dia y aparecen por fin, los Rolling Stones en el escenario.
“I was born in a crossfire hurricane…!” A escasos metros de mi, fulgurante, Mick Jagger desde el primer momento toma el micro y comienza su impresionante despliegue de forma física, de facultades vocales y de liderazgo total y absoluto encima del escenario. A su izquierda un Ronnie Wood como siempre divertido y bromista, Keith serio y examinándonos, como hace siempre en cada concierto en esta primera canción, Charlie técnico y preciso en su batería y Darryl Jones, mucho más sonriente y desinhibido que de costumbre, arrancan con un clásico imperecedero, que nos abre las puertas del cielo.
 Ahora os narraré canción por canción como vi y como viví el concierto. A modo de resumen general, decir que destacaré en lo positivo algunas cosas a mi juicio fundamentales. La primera, que en los Stones se ha derribado lo que yo algunas veces he llamado “el muro de Berlin”. Es decir, cualquiera que conozca con un poco de profundidad la historia de los Rolling Stones sabe que desde los años 80 y fruto de las luchas de ego y de las discusiones entre Mick y Keith, los Stones eran un territorio en pie de guerra pero con un alto el fuego declarado que establece claramente que o estas en el lado de Mick o en el de Keith, pero no puedes estar en los dos o en la tierra de nadie. Y eso era algo que se notaba claramente en el escenario en todas las últimas giras: Mick tenía su territorio, Keith tenía el suyo, y nadie cruzaba la línea roja. Ahora, quizá por como la solidaridad que todo el grupo ha tenido con Mick tras la desgraciada muerte de su pareja Li Wren Scott seguramente ha estrechado mucho más los lazos entre ellos, eso también se nota en el escenario.
 Una de las cosas por las cuales siempre me mato por estar en la primera fila de cualquier concierto de los Stones, aparte de por poder verles de cerca, de que me vean ellos a mi, coger alguna púa, escuchar sonido de monitores, etc. es porque al verles a escasamente cinco metros de distancia, percibes, captas, notas en las miradas, los guiños, los gestos que se hacen entre ellos el estado emocional de la banda. Ya se vió en Hyde Park, pero en Lisboa se confirmó. Se han retirado las alambradas. Mick y Keith se rien uno de otro, se chocan la mano, incluso en “It´s Only Rock´n´Roll” Mick grita antes del solo “C’mon, Keith!!” y se nota que entre ellos hay otra complicidad.
 Exactamente igual que el año pasado en Londres, destaca sobremanera la agilidad, frescura, potencial físico e inmejorable estado de forma de Mick Jagger. Parece increíble que con 70 años parezca casi un adolescente. Como siempre, delgado, fibroso, atlético, se recorre una y otra vez todo el escenario, corre, baila, salta, canta con una energía inagotable… no hay palabras para explicarlo, es como si no pasara el tiempo por él. Es con una diferencia abismal con respecto a cualquiera de sus posibles seguidores, el frontman más profesional, inmenso, carismático y espectacular que existe en el mundo de la música hoy en día. Hay que verle para creerlo.
 También debo decir que hubo cosas del concierto que no me acabaron de convencer y que quiero criticar. Una, el hecho de que quizá por el hecho de que los Stones tocaban en un festival que a pesar de que se llame Rock In Rio es mucho más de pop blandengue, música electrónica y de rollo moña que de rock en general, el público se mostró con los Stones expectante pero frío y poco entregado, y ellos en seguida lo notaron. Ello explica que hubiera momentos en los que se contagiaran de esa frialdad –exactamente igual que en Londres en 1999, cuando el público inglés les dispensó una acogida gélida y los Stones respondieron con esa misma frialdad- y aún cuando en ningún momento dejaron de echar toda la carne en el asador y de tener la profesionalidad que les caracteriza, no pusieran el pie en el acelerador todo el rato. Y finalmente, también hay que decir que el sonido no fue ni mucho menos el mejor que un grupo como los Stones debe tener.
 Aún así, balance general positivo, experiencia inolvidable y concierto que ya forma parte de mi vida.
Vamos con el análisis del concierto canción a canción.
JUMPIN’ JACK FLASH
Reconoceré que cuando arrancó el concierto con “Jumpin´Jack Flash” estaba tan alucinado, tan emocionado y tan excitado, estallando en saltos de júbilo y de alegría que si en esta primera canción metieron alguna gamba, no la pude apreciar. Solo puedo decir que fue el estallido, la bomba, el tema con el que me dejé la garganta en carne viva cantando, animando y bailando, feliz, simplemente feliz por poder volver a los Stones en directo a apenas cinco metros de mi. Orgasmo.
IT´S ONLY ROCK´N’ROLL
Buenísima versión que tocan con la misma fuerza de Hyde Park el año pasado, con un Jagger pletórico que se deja la piel en escena y un Keith Richards que ataca esta canción con una fuerza espectacular y que nos regala un solo lleno de intensidad. Aunque luego bajará un poco esa misma intensidad, en este segundo tema del concierto se ve a unos Stones frescos, con ganas de darlo todo y sobre todo con un Keith Richards sensacional.
LIVE WITH ME 
“I got nasty habits…”! Oooooh, que temazo. Una joya extraída del cofre de tesoros de ‘Let It Bleed’ que suena bestial. De hecho, casi me atrevería a asegurar que Charlie le dio desde la batería un ritmo más rápido del normal. Es el primer tema en el que aprecio fallos de sonido, no en monitores sino en sonido externo, cuyo estéreo desaparece mientras hay algunos monitores que solo escupen distorsión. Ello desluce un poco la excelente interpretación  que los Stones estaban haciendo de este clasicazo.
TUMBLING DICE 
Mick coge el micrófono y presenta, en sus propias palabras, “a un gran amigo de la banda, un invitado muy especial hoy: Bruce Springsteen.” Y en efecto, otro mito de la historia del rock, otra leyenda viva, otro de mis artistas favoritos, sale guitarra en mano a cantar esta maravilla del ‘Exile On Main Street’ con los Rolling Stones. ¡Sensacional! ¡Uno de de los mejores momentos del concierto, por no decir el mejor!
WILD HORSES
Momento para una balada tierna, hermosa y que para mi, revestía un significado muy especial esta noche. ¿Por qué? porque “Wild Horses” es una canción cuya letra fue escrita a modo de metáfora sobre el intento de suicidio de Marianne Faithfull, pareja de Mick Jagger en los años 60 en Australia en el verano de 1969. Sabiendo que Mick había perdido a su pareja unos meses antes, a mi por lo menos no me pasó inadvertida la coincidencia. La banda, impecable en lo musical, y Mick Jagger, cantándola maravillosamente, pero… conteniéndose. ¿Homenaje a L’Wren Scott? Si fue así, fue excelente, a pesar de que Mick se contuviera intentando quizá que no le ganase la emoción del recuerdo a la mujer que amaba.
DOOM AND GLOOM
La más floja del concierto. A pesar de que es un temazo, y sobre todo, desde la primera vez que la escuché me la imaginé perfectamente en concierto, insisto, quizá por la relativa pasividad del público, hoy la tocaron desacelerada, incluso diría que con un punto de desgana. No fue ni mucho menos un momento para recordar de este concierto.
RESPECTABLE
Mick Jagger coge el micrófono y nos pregunta: “¿Qué os han parecido las bandas que han tocado antes que nosotros? ¿Os han gustado? Pues quiero que entonces deis un gran aplauso a este gran guitarrista: Gary Clarke Jr.” y acto seguido, nos pregunta: “¿Queréis un poco de rock´n´roll? ¡pues vamos con “Respectable!” y ahí sí que vuelve toda la energía, toda la intensidad, toda la potencia y todo el rock´n´roll que los Stones saben y pueden hacer. ¡Temazo! Con la misma rabia con la que lo atacaron en el Monte Do Gozo en 1999 y de nuevo, con Keith, Ronnie y Gary Clarke Jr. haciendo atronar los amplificadores, “Respectable” nos devuelve a los Stones más furiosamente rockeros, crudos y sucios ¡wuau!
OUT OF CONTROL
Inesperada sorpresa. No la tocaban desde la gira del ‘Bridges To Babylon’ y aunque no es especialmente de mis favoritas, disfruto en ella una vez más de un Mick Jagger pletórico y de un Darryl Jones que imprime desde su bajo a esta canción un groove sensacional. Es el tema en el que el bajista, que lleva ya 21 años con los Stones, demuestra el excepcional instrumentista que es.
HONKY TONK WOMAN
Destacaré de este tema especialmente a Ronnie Wood. Por la razón que sea, el Pajaro Loco adquiere en este tema el protagonismo absoluto, hace los solos con un feeling desgarrador y hace de este tema otro de los momentos álgidos de la noche.
YOU GOT THE SILVER / CAN´T BE SEEN
“It´s nice to be here… It’s nice to be anywhere..” el puto amo, el jefe, Keith, nuestro Keith coge el micrófono y acompañado por Ronnie ataca un “You Got The Silver” que no me importa reconocerlo, me arranca lágrimas de auténtica emoción. En esa figura hierática, curtida por mil y una batallas con la vida y la muerte, en esa voz cuarteada y aguardentosa, en esa mirada entre cómplice y amenazadora, es donde vive el rock´n´roll, todo lo que el rock´n´roll es y todo lo que el rock´n´roll significa. Le veo, clavo mis ojos en él, y veo en él toda mi historia, toda mi vida, todo el rock´n´roll. Simplemente, es Keith Richards. Si todavía tengo que explicar a alguien algo más, es que esa persona todavía no se ha enterado de nada de lo que es la historia del rock. Keith…y como no puede ser de otra forma, al terminar, choca los puños con su cabeza, su corazón y sus cojones. Grande, inmenso Keith…
 No olvidar que antes de que Keith iniciara su parte del set, Mick hizo las presentaciones de rigor, con broma dirigida a Woody. En perfecto castellano-portugués le dijo: “Ronnie ¿dónde compraste esos zapatos?”  
MIDNIGHT RAMBLER
Con esta canción me ocurre lo mismo que con el comienzo con “Jumpin´Jack Flash”. Es mi canción favorita de los Stones de toda la vida, y cuando intuyo por los suaves redobles de batería de Charlie, y sobre todo cuando veo a Mick sacar la armónica del bolsillo trasero de su vaquero negro, entro en trance. Keith golpea el riff de “Midnight Rambler” y cuando Mick escupe “Have You Heard About The Midnight Rambler…?” empiezo a saltar como si me fuera la vida en ello… Es sencillamente, bestial. “Midnight Rambler” son los Rollinng Stones más rockeros, más salvaje, más crudos, y al mismo tiempo, cuando Mick Taylor hace este tema con ellos, le sabe dar un toque de calidad único. Impresionante ver como cuando Mick Taylor hace los solos de esta canción, Keith le mira con auténtica admiración. ¡MAGISTRAL!
MISS YOU
Estoy convencido que esta canción se mantiene en el set simplemente como medio tiempo para que la banda descanse un poco, pero de nuevo, me vuelve a parecer que hay 50 canciones que todos los fans agradecerían más que entrasen en el set-list antes que esta insulsa pieza que nunca he entendido porque sigue entre las favoritas de la banda. Al margen, y aunque Jagger lo da todo, me pasa como con “Doom And Gloom”; me deja frío y el resto de los Stones la tocan de manera más bien rutinaria, sin echarle ganas. Prescindible y olvidable.
GIMMIE SHELTER 
Los teclados del siempre grandioso Chuck Leavell nos introducen en otro momento en el que junto a ese Mick Jagger incombustible, nos seduce la garra, el sentimiento, el alma y la grandeza de la vocalista negra Lisa Fischer. ¡Qué voz, qué agudos, que pulmones…! Canta como una fiera desatada, y se lleva una de las mayores ovaciones de la noche. Gira a gira, concierto a concierto, esta canción ya es casi más de Lisa que de los propios Stones.
START ME UP
En esta versión, una vez más descomunal el derroche de energía, fuerza y potencia física de Mick Jagger, que literalmente se vacía en este tema. Keith no le va a la zaga y toda la banda, como una locomotora, arrasa con todo. Al terminar “Start Me Up” sí que se nota una reacción del público más entusiasta, más acorde con la grandeza de lo que están viendo sobre el escenario.
SYMPATHY FOR THE DEVIL
“Uuuuh, Uuuuuh…. Uuuuuh, Uuuuh…!” Ataviado con una suerte de abrigo-capa de plumas rojas que de inmedato me recuerda a aquellos trajes cargados de volantes y chorreras estilo Carmen Miranda que se ponía en las giras de mediados de los 70, Mick Jagger, una vez más el LIDER con mayúsculas de la banda, ataca un “Sympathy…” sensacional, fabuloso, de lo mejor del concierto. También señalar aquí a Charlie Watts como una pieza fundamental que marca el ritmo que le da a esta canción el groove único que ha hecho de ella una pieza imprescindible desde que la recuperasen para su repertorio en la gira ‘Steel Wheels’ de 1989.
BROWN SUGAR
No sé si mucha gente se dio cuenta o no –ventajas de estar en la primera fila- pero cuando Keith iba a arrancar el riff de “Brown Sugar”, tuvo que volverse hacia Ronnie y decirle “¿cómo cojones empezaba esto”? Ronnie le habló al oído y Keith, después de una sonora carcajada, arrancó “Brown Sugar”. Es el último tema antes de los bises, y es un tema clásico de la catarata final del concierto. Keith, Ronnie y Mick recorren las pasarelas, la banda lo toca con pasión y mientras tanto… aparece entre el foso de fotógrafos y el backstage, rodeado de guardaespaldas, el ex – presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton. Yo estoy más a lo que estoy, pero Santi le tira una foto que reproduzco aquí aunque apenas se le vea rodeado entre los guardaespaldas. Nunca pensé que tendría a un ex – presidente americano a menos de un metro de mi. Por cierto, no me pareció ver en su séquito a Mónica Lewinsky…
YOU CAN’T ALWAYS GET WHAT YOU WANT
Empezamos la cuenta atrás para el final. Un coro femenino se une a la banda para la intro de este tema y los Stones lo bordan. Quizá va un poco acelerado en algunas partes, pero en cualquier caso, estoy disfrutando de los últimos minutos de esta maravillosa celebración, de esta ceremonia rockera-celestial-satánica y no dejo de cantar “…you get what you need!”
I CAN’T GET NO (SATISFACTION) 
Ahora ya si que esto se acaba. La banda sale en tromba, incluido Mick Taylor, aunque tocando una acústica y con signos evidentes de haberse tomado más de dos y más de tres copas en el backstage debido a la sonrisa borrachina y lo sonrojado de sus mejillas, así como por como se pasa la canción riéndose con Bobby Keys, pero bueno… ¡que importa! Es la despedida, es la satisfacción, es el final de ese viaje al infinito sueño del rock´n´roll que hemos podido vivir una vez más con los Stones. Estallan los fuegos artificiales, Jagger pega sus últimas frenéticas carreras, Ronnie y Keith se deshacen de todas sus púas, es el fin de fiesta y todos estamos a un tiempo felices por lo que hemos vivido y quizá un poco tristes porque se acaba… Mick, Keith, Charlie y Ronnie se abrazan en el centro del escenario,  reverencian al público, y se marchan hacia el interior del backstage.
 Iniciando aproximación a tierra… ha terminado el concierto. Uffff.
Emocionados, sobrecogidos, cansados y excitados a un tiempo, Juan y yo nos damos un inmenso abrazo y nos decimos: “¡Uno más!” “¡Lo hemos hecho!” 

 02:02. Nos reunimos con Santi, Imanol y Manu, mientras nos hacemos algunas fotos de recuerdo y poco a poco, vamos caminando hacia la salida del recinto en busca de algo de comer –yo desde el desayuno no he probado bocado, nunca lo hago en un concierto de los Stones, se me cierra el estómago por los nervios- y sobre todo, de algún tanque de cerveza. Saciamos nuestra sed y nuestro apetito con generosas raciones de zumo de cebada y con unos sandwiches vegetales con jamon y queso y nos encaminamos a la furgona. Llegamos al hotel en poco más de 20 minutos, y con la sonrisa en los labios, aunque obviamente cansados, nos derrumbamos en nuestras camas… aunque eso sí, yo antes de dormir me saco del mini bar un par de botellitas de whisky y brindo a la salud de sus satánicas majestades…después, apago la luz y duermo como un tronco hasta las 8 de la mañana. Y por supuesto, sueño con los Stones…
VIERNES 30 MAYO
08:20. Por asuntos de trabajo, mis hermanos Santi, Manu, y sobre todo Imanol quieren salir cuanto antes para no llegar muy tarde a Bilbo, de manera que nos pegamos un buen madrugón para desayunar y volver a Madrid-Bilbo cuanto antes. Pero sin embargo, cuando nos reunimos en la cafeteria del hotel para desayunar, y a pesar de lo poco que hemos dormido, los gestos, las caras, el ánimo, es entusiasta, bromista y desenfadado. Hemos visto a los Stones.  ¡Joder ¿hace falta decir algo más?!
 Emprendemos el viaje de vuelta. Comentamos el concierto, lo que cada uno hemos vivido, lo que más nos ha gustado, lo que menos… Parada a las 14.30 para comer y alrededor de las 18.30, la furgona nos deja en la Glorieta de Pirámides. Santi, Imanol y Manu continúan viaje hacia Bilbo, y después de abrazarnos y prometernos que nos vemos el 25 de junio en Madrid, Juan y yo nos encaminamos hacia el metro para volver a nuestras casas.
 Canciones, emociones, recuerdos, sentimientos…  Ver un concierto de los Stones es mucho más que disfrutar del espectáculo, que ya es de por si algo sensacional. Es sentir el calor de la amistad, de la camaradería, del sentimiento de unión y solidaridad que produce compartir esa ilusión con verdaderos amigos, con gente que comparte contigo ese sentimiento tan peculiar, tan indescriptible, tan irracional si se quiere, pero que nos da tanto alimento a nuestra felicidad. Han pasado ya 48 horas desde que volví de Lisboa, pero siento aún en el corazón esa emoción y esa vibración tan especial, tan única, que solo produce vivir esa experiencia. El 25 de junio tocan en Madrid, y allí volveré a estar, como espero poder estar en más conciertos de esta gira Stones On Fire 2014.
Como diría mi hermano Kiko… y como yo digo siempre: Los Stones, siempre los Stones…