jueves, 27 de noviembre de 2008

NUEVO DISCO DE LOS BLACK CROWES PARA 2009

"Tenemos toneladas de nuevas canciones para meternos en el estudio. Bueno, esto no es ninguna novedad, Chris y yo estamos constantemente escribiendo, y ya tenemos ganas de empezar otro disco." Así de claro se ha expresado Rich Robinson acerca de los planes de esta singular banda para 2009, que en marzo de 2008 editaron su primer disco de material nuevo en siete años, Warpaint, a través de su sello Silver Arrow.
Estas declaraciones de los Robinson las recoge hoy la edición digital de la revista Billboard (www.billboard.com) y en ellas todo indica que el grupo esta en una nueva fase de entusiasmo, de ganas de trabajar, de recuperar esos años en los que estuvieron separados. "Todavía nos gusta mucho hacer esto. Tenemos la sensación de haber renacido, de haber redescubierto nuestra identidad como grupo, y queremos aprovechar este buen momento plasmándolo en nuestras canciones, y por supuesto, en un futuro gran disco."
Los Black Crowes terminan su actual gira con una serie de seis shows entre el 15 y el 20 de diciembre en el Fillmore de San Francisco, y aunque en Billboard se afirma que les han ofrecido nuevos tours, los han rechazado porque aseguran que la prioridad será en 2009 hacer un nuevo disco y probablemente, hacer algunos shows como Brothers Of A Feather, el dúo paralelo acústico que formaron en 2006 y con el que hicieron algunas actuaciones.

Los Black Crowes fueron uno de los fenómenos más interesantes y para mi gusto más estimulantes del Hard Rock cuando surgieron en la década de los 90. Ellos fueron un grupo clave en lo que se dió en llamar el Retro, un movimiento musical que muchos nuevos grupos tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, mientras el grunge y el rock alternativo dominaban la escena, basaban su sonido en las raíces tanto del blues progresivo, como del Hard Rock más setentero, el folk y el southern rock. Esa combinación de influencias daba a sus canciones una personalidad singularísima, que abarcaba desde el Rock´n'Roll más clásico, más enraizado en los Stones o Aerosmith que había en temas como "Jealous Again" de su primer disco Shake Your Money Maker, al Hard Rock recubierto de esencia blues como en "Remedy".
De hecho, "Remedy" era uno de los mejores temas de un disco inmortal, intemporal, de lo más inspirado y excelente que se ha hecho en la historia del rock: The Southern Harmony & Musical Companion. Algo más de 50 minutos de calidad musical formidable, en la que se acoplan perfectamente el blues progresivo endurecido de finales de los 60, con guiños en la afinación de las guitarras incluído de "Black Moon Creepin´" y "My Morning Song", el aire cálido de "Thorn In My Pride", el sebtimiento blues de "Sometimes Salvation" o el rock´n´roll de "Hotel Illness", una canción que podrían haber grabado perfectamente los Faces. Les ví en directo en la gira mundial que hicieron para presentar ese disco en diciembre de 1992 en la sala Canciller de Madrid, y la fuerza de su directo, como eran capaces de comunicar, de transmitir, me apasionó. La sala estaba que no cabía un alfiler y a pesar de que era puro invierno y fuera se estaba cerca de los cero grados, el calor del blues y del rock nos hizo a los privilegiados que les vimos en ese mítico club del madrileño barrio de El Carmen vivir un concierto inolvidable.
Volví a verles muchas más veces, pero hay dos que recuerdo muy especialmente; la primera en el Festival de Glastonbury de junio de 1995, compartiendo cartel nada más y nada menos que con Page & Plant, y pocas semanas después, en el estadio de El Molinón de Xixón (¡puxa asturies! ¡puxa Sporting!) teloneando a los Rolling Stones. En aquel momento los Black Crowes estaban en su punto de mayor solidez como banda, y la madurez y la evolución que habían alcanzado en tan solo tres años era espectacular. Fueron conciertos en los que tocaron como si fuera una jam session, improvisando desarrollos instrumentales y medleys entre una canción y otra, al más puro estilo de los Led Zeppelin, Ten Years After o Grand Funk Railroad de comienzos de los 70 y en ambos casos, fueron shows pletóricos de éxito.
A finales de los 90 giraron con Jimmy Page, guitarrista de Led Zeppelin haciendo un repertorio de magníficas piezas escogidas del cuarteto inglés, y regalándonos un doble cd que se ha convertido en otro clásico de clásicos: Jimmy Page & The Black Crowes Live At The Greek Theater, cuya escucha es un placer sin límites. Lions, su álbum de 2001, fue un disco en general incomprendido y poco apreciado sin embargo, a pesar de que es un álbum difícil, muestra al grupo capaz de desenvolverse en un terreno tan complejo musicalmente como es la psicodelia.

Por todo ello, cabe esperar con mucha expectación lo que los Cuervos vayan a hacer en el estudio los próximos meses. Warpaint, su disco de regreso, no ha estado mal para re-comenzar, y apunta muy buenos detalles, tales como "Oh Josephine" o "Whoa Mule", pero se ve que son ideas aún no suficientemente trabajadas, no suficientemente desarrolladas.
Con el entusiasmo que los hermanos Robinson dicen tener, el bagaje de la buena ración de carretera que se han dado este año y nuevas canciones más elaboradas por lo menos sobre el papel, es muy posible que lo nuevo de los Black Crowes en 2009 sea todo un impacto. La situación actual del rock lo necesita.