miércoles, 18 de noviembre de 2009

DROGAS Y ROCK'N'ROLL, MITOS Y REALIDADES (4). LOS AÑOS 80: LA DECADA DEL VACIO

“Llegaron Reagan y los republicanos y aquello fue como la debacle. Volvimos al puritanismo, al anticomunismo de los años 50, y por supuesto, al periodo más represivo que hemos vivido nunca contra cualquier hábito de ocio no considerado “saludable”, lo cual incluía la marihuana. Claro que el concepto que Reagan y sus compinches tenían de lo “saludable” incluía ejemplos para la juventud como el analfabeto de Sylvester Stallone haciendo “Rambo” o Charles Bronson matando a negros e hispanos a tiros por las calles.”
Ben Fong Torres, editor de Rolling Stone en Estados Unidos.



En los inicios de los 80, estaba ya claro que jugar con la heroína era algo mucho más peligroso de lo que se pensaba; lo que era casi considerado una frivolidad en los 70 en la nueva década pasó a ser un tema mucho más tomado en serio, al hilo igualmente de un cambio de mentalidad y de actitud ante las drogas radicalmente distinto del clima de permisividad de la década anterior. La “revolución conservadora” de Ronald Reagan en los USA y la implantación del Thatcherismo en Inglaterra llevaron a una persecución mucho más sistematizada de los delitos relacionados con sustancias estupefacientes y posiblemente por ello, la lista de fallecidos a causa de la adicción a las drogas en los años 80 no será tan numerosa, aunque por el contrario, si habrá más muertes relacionadas con drogas, llamémoslas así, “legales”, principalmente el alcohol.
Es precisamente en el primer año del decenio, 1980, cuando John Bonham, batería de Led Zeppelin y Bon Scott, cantante de AC/DC, engrosan el obituario del rock muertos por intoxicación etílica. Ozzy Osbourne no llegará a enfrentarse con la muerte, pero el calvario que le supuso su larguísima y complicadísima desintoxicación del alcoholismo será legendaria. Y en alguno de los casos, la muerte viene más por excesos cometidos en los 70 que terminan pasando factura años más tarde; el ejemplo más representativo es el de Phil Lynnott: en los primeros días de 1986, un infarto, como en el caso de Paul Kossoff, provocado por años y años de consumir cocaína en cantidades industriales, se lo llevó de este mundo.
No obstante, las cosas iban a cambiar al final de la década. Guns N´Roses (O Lines N´Noses) y su descomunal éxito devolvieron al rock el antiguo Way of life de escándalos, excesos y asuntos peligrosos de las estrellas de rock de los años 70, incluyendo las drogas, evidentemente. Hasta el punto de que en un momento crítico, cuando la estabilidad del grupo y su futuro estaban seriamente comprometidos, el batería Steven Adler fue expulsado del grupo por sus problemas con la heroína… a pesar de que Slash y Duff McKagan fueran reconocidos adictos a la cocaína. No hay que olvidar que en todo lo relacionado con el exceso, tuvieron unos consumados maestros en Los Angeles: Mötley Crüe. La banda que según definió muy acertadamente un periodista americano amigo mío, cometió todos los excesos, juergas, orgias, borracheras y pasadas que hicieron todos los grupos de los 70 por todos los grupos de los 80 que no lo hicieron. Aunque ello estuviera a punto literalmente de costarle la vida a Nikki Sixx -episodio que relata exhaustivamente Nikki en varios documentales y en el celebérrimo libro autobiografico 'The Dirt'- que llegó a estar casi clínicamente muerto por sobredósis y al que se dice que un milagro de la medicina salvó la vida.
¿Qué hubiera sido de la leyenda del Heavy Metal salvaje en los USA sin los Mötley Crüe?