viernes, 3 de abril de 2009

70 AÑOS DE AMNESIA Y VERGÜENZA

El pasado 1 de abril diversos medios de comunicación se hicieron eco del 70 Aniversario del final de la guerra civil española, aquel infausto 1 de abril de 1939 en el que sobre las ruinas de un pueblo brutalmente masacrado a base de los bombardeos más salvajes que se habían conocido hasta entonces (Madrid, Almería, Lleida, Gernika, Barcelona, etc.) hambriento, desmoralizado y aplastado, se cernió una larga noche de 40 años de terror, crímenes, cárceles, incultura, ignorancia, pobreza, miseria, miedo, injusticias y humillaciones.
Una pesadilla histórica impulsada primero abiertamente por los regímenes nazi-fascistas de Hitler y Mussolini, más tarde por la complicidad del imperialismo norteamericano y la inhibición cobarde de la europa "democrática" y siempre con el apoyo de una clase capitalista explotadora e insaciable junto a una iglesia inquisitorial, hipócrita y acaparadora .
Durante esas cuatro décadas negras el régimen franquista no se contentó con perseguir, matar, y encarcelar a todo aquel que no le demostrase su inquebrantable adhesión. Para satisfacer el odio fascista de Franco y sus alimañas, no era suficiente la sangre de sus oponentes; se les mató también moralmente utilizando todas las técnicas de manipulación, tergiversación de la historia, con el objetivo de borrar su memoria, de provocar en su amigos y familiares no ya el dolor de la desparición de un ser querido, sino el miedo a pensar libremente y expresarse. Se enterró a las víctimas de la represión como a animales, en fosas comunes anónimas, en cunetas... hasta en la muerte se les quiso humillar y escernecer.
Durante cuatro décadas se reprimió con una saña enfermiza toda clase de libertades básicas, toda manifestación por mínima que esta fuera, de un sentimiento tan arraigado y auténtico como el catalanismo o el vasquismo en nombre de la "unidad de la (puta) patria", se postergó a la mujer poco menos que a una situación de esclavitud civil, de negación de su personalidad jurídica y de su propia condición de mujer. El franquismo, bien apoyado por esa iglesia nacional-católica de mentalidad enferma, creó generaciones enteras de hombres y mujeres castrados sexualmente, con miedo a ejercer el placer, el sano placer de la sexualidad, hasta con repugnancia por sus propios cuerpos. Convirtió las escuelas y colegios en campos de exterminio de la cultura, de la ciencia, y dejó este país convertido en un marasmo del que 35 años despues, solo nos hemos recuperado en parte.
Murió el sátrapa, y en su lugar llegó el reyecito impuesto por el propio dictador y su simulacro de parlamento. Y usando la vieja táctica de cambiemos unas cuantas cosas para que en el fondo nada cambie de verdad, nos vendieron la moto de la "transición democrática", en la cual, no hubo ni un solo proceso contra los torturadores de la dictadura como los que hubo en Argentina, por citar un ejemplo cercano, no se tocó la estructura social y económica del país, no se consultó al pueblo sobre la forma del estado, y por supuesto, no hubo ni el más mínimo reconocimiento a los miles y miles de víctimas del genocidio franquista.
Todo esto ya produce de por si una sensación de vergüenza, de asco, de desprecio a veces difícilmente soportable. Cabía la posibilidad de al menos, superado ya el miedo que se dice atenazaba a los politicos de la transición no fuera que apareciera algún Tejero queriendo volver a la caverna, la derecha y la iglesia católica de este país reconociera que la guerra civil fué provocada por un golpe de estado fascista sin ninguna legitimidad, que el franquismo fue un régimen de terror que no tiene defensa ni justificación posible y que ya es hora de rendir a las víctimas del franquismo no solo el homenaje que merecen, sino una auténtica reparación histórica y moral, y sobre todo, una justicia histórica que entre otras muchas cosas, declare nulas sus condenas en tanto fueron dictadas por tribunales de un estado ilegal creado artificialmente por unos golpistas que se alzaron contra el poder democrático e institucional legítimamente constituido.
Y en este 70 Aniversario ¿que nos encontramos?

Una iglesia que en su cúpula dirigente -no en sus bases- se dedica a canonizar a toda velocidad supuestos "mártires" que curiosamente estaban todos en el bando franquista, y el hipócrita discurso de que hay que superar el pasado, que no hay que abrir heridas, de que todos cometieron errores y bla,bla,bla. discurso coincidente al 100% con el de esa derecha retrógrada que es incapaz de condenar el franquismo como por ejemplo hizo la derecha alemana de la CDU renegando del nazismo y promoviendo su ilegalización en Alemania porque en el fondo, por mucho que se llenen la boca con palabras como "libertad" o "democracia", no son sino los hijos políticos -y biológicos, en muchos casos- de aquel régimen.

Hay que combatir esa falacia de que la guerra fue "un error de todos". Las heridas de la guerra NUNCA SE CERRARAN MIENTRAS NO HAYA UNA CONDENA TOTAL Y UNANIME DEL FRANQUISMO por toda la sociedad y mientras no se borren todas las huellas de pervivencia de aquel régimen. Hay que decirlo, Y BIEN ALTO, que la guerra civil fue provocada por una derecha salvaje aliada con el fascismo internacional y una iglesia que solo quería acaparar poder, riquezas y conciencias. Frente a ellos, lucho y combatió un gobierno democrático, un pueblo que trabajó por conquistar su libertad y miles de hombres y mujeres que querían un futuro de progreso, de libertad, de igualdad y de riqueza para su país. Me parece no solo hipócrita, sino obsceno querer poner al mismo nivel a los dos bandos.
En el bando de la libertad, la igualdad y la REPUBLICA, la historia ha conocido unos de los episodios más emocionantes y heroicos de la historia de la humanidad: LOS HEROES DE LAS BRIGADAS INTERNACIONALES, luchadores que hicieron suya, desde cualquier lugar del mundo, la causa de la República y que como bien decía nuestra querida Dolores Ibárruri, Pasionaria: "Nada nos pedían, y sin embargo venían a darnos todo: su juventud, su libertad, su vida, su sangre...y muchos de ellos no volvieron a sus pueblos. Y llegará un día, en una españa democrática, en que tengamos que honrar la memoria de las brigadas internacionales y su ejemplo de generosidad y de entrega a la causa de la libertad."
En esa España democrática ansiada por la legendaria dirigente comunista, todavia da vergüenza pensar que en una ciudad como Madrid, defendida a sangre y fuego por los internacionales, no exista un gran monumento que honre su memoria y recuerde el acto de heroísmo que protagonizaron.
Abochorna que en el congreso de diputados, la sede de la democracia, no haya una placa, un busto, o un recuerdo especial a una heroína como Federica Montseny, una aguerrida y valiente mujer que consagró su vida a sus ideales de libertad y revolución y que como ministra de sanidad de la República, hizo una labor legislativa única por las mujeres, incluyendo el primer proyecto de ley de la historia de España sobre el derecho al aborto, y da vergüenza igualmente pensar que aún no exista en Madrid una calle, una plaza o un hospital que lleve su nombre. Ni que tampoco lo haya de Pasionaria, mujer ejemplar donde las haya en la historia de España y del mundo, luchadora incansable contra el franquismo durante toda su esforzada vida de combatiente, a la que tanto la democracia como el propio Partido Comunista debe en este año en el que se cumple el 20 aniversario de su fallecimiento, un homenaje masivo a su memoria y a su vida ejemplar.
70 años después... ¡cuantas cosas quedan por hacer!