domingo, 28 de septiembre de 2008

LIVING COLOUR EN VIVO EN MADRID

Este fabuloso cuarteto formado por Corey Glover, Vermon Reid, Doug Wimbish y Will Calhoun tocó en Madrid el pasado martes 23 de septiembre en la sala Heineken ofreciendo, excepto en los primeros veinte minutos, que se caracterizaron por un desastre sonoro difícilmente descriptible, un concierto espectacular en lo musical y del que entiendo que la gran mayoría de la gente que casi abarrotó la sala disfrutó con intensidad.
Personalmente creo que dentro de la música negra más contemporánea, y más en concreto en el mundo del rock, Living Colour han sido uno de los fenómenos más innovadores, originales y de mayor calidad que han surgido en los últimos 20 años. A pesar de que se les dió a conocer con la etiqueta de grupo "funk-metal", esa denominación limita muchísimo todo lo que es el universo musical de Living Colour. Indudablemente, hay mucho de Heavy Metal -sobre todo en ese excepcional alumno de Jimi Hendrix que es Vernon Reid- y de funky en su personalidad musical -ahí destaca especialmente el que considero uno de los mejores baterías del mundo en todos los estilos, Will Calhoun- pero en su música hay pinceladas, matices, aromas, sensaciones que van desde el soul, el blues, el Hardcore-rap o el rock más experimental. Su música es todo un universo de diferentes texturas, de colores sabiamente mezclados sobre una base de rock duro, fuerte, potente, intenso, que en directo es una experiencia sensacional vivir, por lo menos si suena bien.
A pesar de que es uno de mis grupos favoritos, esta era la segunda vez en 15 años que tenía oportunidad de verles. Nunca he olvidado aquel impresionante conciertazo que en la primavera de 1993 ví de ellos en la sala Aqulaung de Madrid, y por tanto me ilusionaba mucho volver a verles en directo, aunque he de decir que estuve a punto de llevarme la decepción del año. Durante los primeros 20 minutos, el sonido que venía desde el escenario era lo más horrible que había escuchado en bastante tiempo, y ello repercutió muy negativamente en el ritmo de la actuación -pausas interminables entre un tema y otro, supongo que intentando solucionar el problema- y en la propia actitud de los músicos, a los que se notaba nerviosos, tensos y creo que muy enfadados. Había un desfase entre el bajo y la batería, que estaban ahogando el sonido de la guitarra de Vernon Reid, que solo empezó a oírse al volumen adecuado cuando atacaron una furiosa y muy acelerada versión de "Type".... everything is possible when nothing is real... afortunadamente ahí sí que las cosas empezaron a ir bien y pudimos diusfrutar de la actuación que todos esperábamos.
Sensacional el solo de batería de Will Calhoun, que contó con una parte electrónica originalísima, la banda a la perfección, sonando -ahora si- compentrada, penetrante y llena de energía en "Nothingness" y en "Glamour Boy", así como en una buenísima e inesperada versión que se marcaron del "Papa Was A Rolling Stone" de los Temptations, hasta llegar al final con un aplaudidísimo y solicitadísimo "Cult Of Personality". A esas alturas, ya habíamos olvidado la penosa primera parte del concierto, y cuando ya con las luces de la sala encendiéndose los cuatro salieron a despedirse con su inevitable "Thank you brothers and sisters, we´re Living Colour from New York City" la sensación general era la de de haberlo pasado bien y haber disfrutado de un concierto que de no ser por los problemas de sonido del comienzo, habría sido histórico.
Tuve la oportunidad de ver el concierto con mi amigo Chema, el boss de El Refugio -no se se si es necesario decirlo, El Refugio es mi club de rock clásico favorito en Madrid y un auténtico templo de la buena música- y los dos coincidíamos cuando le comenté que alguien como Mick Jagger nunca se equivoca. El líder de los Rolling Stones, tras verles en el CBGB de Nueva York y quedarse impresionado por su potencia y su originalidad, les produjo su primera maqueta, les co-produjo su primer álbum y se los llevó de gira con los Stones y Guns n´Roses en el Steel Wheels Tour de 1989. Algo mágico vió en ellos. Lo mismo que más o menos matizadamente, Living Colour saben dar cada noche que salen a un escenario o cuando se reunen en la cabina de grabación de un estudio veinte años después de la noche con Mick Jagger en el CBGB.